Marruecos: previsible aprobación hoy de una (muy limitada) reforma

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Rabat - Alrededor de 13 millones de marroquíes se pronunciarán hoy sobre la reforma constitucional propuesta por el rey Mohamed VI, en una convocatoria inédita que busca mitigar el capítulo local de las revueltas árabes, pero que es denunciada por disidentes como una pantalla del régimen para simular apertura.

En la propuesta se prevé por primera vez que la monarquía marroquí renuncie a parte de sus poderes absolutos a favor del Parlamento, del Gobierno y de la administración judicial. El rey, de 47 años, encargó a expertos la elaboración de la nueva Constitución con el propósito de no correr la misma suerte que tuvieron los derrocados líderes de Túnez y Egipto, Zine el Abidine Ben Alí y Hosni Mubarak.

El proyecto también contempla reconocer la lengua bereber, propia de los saharuis, como segunda oficial, detrás del árabe.

De acuerdo con un sondeo difundido ayer por el Ministerio del Interior, cerca del 80% de los votantes lo harán por el «sí».

El resultado del sondeo parece cantado, sin embargo la afluencia de votantes aún es incierta.

Prácticamente todos los partidos políticos legales, desde los socialistas hasta los nacionalistas pasando por los islámicos moderados, declararon su apoyo a la iniciativa del rey, lo cual no resulta nada sorpresivo.

En cambio, el Movimiento del 20 de Febrero invitó al boicot porque considera la reforma «insuficiente». «Esta seudo reforma es puro maquillaje, no cambiará absolutamente nada», sentenció Fathallah Arsalane, de Justicia y Espiritualidad, una alianza islamista prohibida pero tolerada.

Además de los islamistas, forman parte del movimiento de protesta los radicales de izquierda y jóvenes sin afiliación política. Todos ellos exigen, al menos, que Marruecos se convierta en una monarquía parlamentaria, pero parece factible que muchos disidentes apoyen la reforma como un «mal menor».

La propuesta traerá una serie de cambios, como que el rey ya no podrá elegir al jefe de Gobierno según su criterio, sino que deberá ser electo de entre las filas del partido más votado. La figura del monarca ya no será considerada «sagrada», sino sólo «inviolable»; el primer ministro recibirá el derecho a nombrar y destituir ministros; el idioma bereber y el tamazigh (una variante del bereber hablada en Marruecos y Argelia), se convertirá junto al árabe en lengua oficial. «Opino que los cambios contemplados en la reforma tienen un significado histórico», subrayó el escritor marroquí Tahar ben Yelun.

Pero el país del norte de Africa seguirá en el futuro como una cuasi monarquía absoluta. Después de la reforma constitucional, el rey seguirá gobernando y presidiendo el gabinete, y mantendrá la autoridad para disolver el Parlamento, al tiempo que seguirá siendo jefe de las Fuerzas Armadas y máxima autoridad de los musulmanes.

En cuanto al reconocimiento del bereber, uno de los alfabetos más antiguos del mundo y con una historia de 5.000 años, es el fruto de décadas de batallas, de enormes esfuerzos culturales y una notable presión internacional, afirmó Mohamed Moukhlis, investigador del Instituto Real para la cultura Amazigh.

Agencias DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

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