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Marzo: el mes en que vivimos en peligro

Con los tremendos hechos en Japón y en Libia, aunque la impiedad de los mercados terminó por dejarlos en un segundo plano, el tercer mes del ejercicio resultó un «espécimen» estadístico: difícil de hallar en el historial. Y, a partir de esos hechos, las derivaciones y movimientos que se produ-jeron -en todo tipo de activos- sumieron a la tendencia de un simple día por día, paso a paso, con o sin relación respecto de cierres previos y pronósticos que se lanzaran.
En nuestro medio, lo singular del andar del mundo se adicionó con hechos propios, como ver un período cortado dos veces por semanas cortas y que dejaron apenas 19 ruedas realizadas.
En el «revuelto bursátil» se desarmó la caravana de índices, y así como algunos pudieron conseguir aumentos, muchos otros quedaron contando pérdidas.
El Dow Jones, usina principal de señales y de industria mediática, esquivó las malas y culminó ganando un 0,76 por ciento. Nuestro vecino Bovespa terminó buena faena, ganando un 1,67 por ciento, dejándonos aislados con la baja del Merval mayor que rozó un 2 por ciento. Y mostrando lo confuso que se hizo todo en nuestra Bolsa, las líderes de sede local -el M.AR- amplió el negativo a casi un 5 por ciento. Pero, para terminar de complicar los análisis, surge una tercera visión: el índice Bolsa -nivel general-, que alcanzó a marcar el 0,62 por ciento a favor. Indicativo, como se viera en muchas ruedas, de que el conjunto de «especies menores», en volumen, contó con favor de la demanda. Y hasta logrando varios aumentos interesantes en tal parque de títulos que no están bajo los focos, pero poseen otras virtudes más allá de su liquidez.
Todo lo realizado fue con un sustento mediocre en los negocios, que arroja no más de $ 54 millones de efectivo por rueda. Un marzo que se vivió en peligro permanente. Y la Bolsa lo sufrió.


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