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Más caza de brujas en UCR: ahora Caputo
La primera notificada había sido la diputada y candidata a presidir la UCR, Sandra Rioboó, quien mañana se reunirá con el vicegobernador electo de Santa Fe, Jorge Henn, para formalizar el apoyo de los delegados de su sector. El compañero de fórmula del socialista Antonio Bonfatti, delfín del gobernador saliente Hermes Binner, respalda la postulación de Rioboó como prenda de unidad en la liga de intendentes, el cobismo y la disidencia radical al acuerdo con Francisco de Narváez.
Pero ahora la UCR notificó por correo electrónico a Caputo sobre su expulsión a partir de la presunta aplicación del artículo 10 de la Carta Orgánica del radicalismo bonaerense, que pena la participación de radicales en listas de otros partidos. Técnicamente, Caputo ingresó al Concejo Deliberante de Vicente López por la lista del Acuerdo Cívico y Social en representación de la UCR. Y no integró formaciones electorales del Frente Amplio de Binner ni de ningún otro partido aunque durante la campaña apoyó en su distrito la postulación del candidato a intendente del GEN, Horacio Alcuaz.
«La UCR siempre fue un partido muy difícil para las mujeres. Hay una cultura muy baja de igualdad de género. Pero lo grave es que no se busca dar el debate político y se aplica por reglamento la Carta Orgánica sin debatir los problemas de fondo. La UCR vive un proceso de degradación interna donde la vida del partido intramuros ya no importa demasiado», explicó ayer Caputo en diálogo con este diario. Esta concejal radical también se quejó de la aparente falta de coherencia de la cúpula partidaria que dominan Alfonsín y Gerardo Morales: «Ellos hicieron campaña por el hermano de Scioli y por De Narváez. A nosotros por defender el perfil social-demócrata del partido nos quieren expulsar. Es terrible buscar la paja en el ojo ajeno cuando uno tiene clavado un escarbadientes en la córnea».
El reemplazante de Ernesto Sanz al frente de la UCR debe elegirse en el plenario de delegados al Comité Nacional que está previsto para el 16 de diciembre, pero la transición que ejercería Juan Manuel Casella permitiría ordenar al partido tras la derrota electoral hasta la reforma de la Carta Orgánica que prevé la elección directa del presidente por parte de los afiliados, según los alfonsinistas.
En medio de la pulseada por la renovación de la UCR, que obtuvo el tercer puesto con el 12% de los votos en la última elección presidencial detrás del FAP de Binner, el dirigente bonaerense Federico Storani propuso que la Convención Nacional de la UCR, asesorada por una mesa de acción política integrada por todos los sectores del partido, se haga cargo de la conducción del partido hasta tanto se pueda modificar la Carta Orgánica de la fuerza y se diseñe un nuevo método de renovación de autoridades. A su entender, se debe aprovechar que la Convención tiene un año más de mandato para que esta dicte la caducidad de las autoridades del partido y se coloque al frente de la UCR por los próximos meses, hasta que se pueda reformar la Carta Orgánica.


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