26 de marzo 2013 - 00:00

Más dudas por la muerte de un oligarca ruso

Londres - El círculo íntimo del fallecido oligarca ruso, Boris Berezovski, rechazó la teoría de que el deceso fue producto de un suicidio, y sostuvo que se trató de un asesinato. El cuerpo sin vida del magnate, que fue descubierto el pasado sábado, estaba en manos de forenses que ayer mismo le practicaban la autopsia.

Galina Besharova, su exmujer, llegó a tiempo a la lujosa vivienda en un barrio acomodado de la capital británica a tiempo para presenciar que el cadáver yacía en el suelo del cuarto de baño, junto a una bufanda con la que supuestamente pudo estrangularse. A pesar de que la Policía sostiene que no hay evidencia de "terceros implicados", ella transmitió sus sospechas sobre lo ocurrido. "Galina se fue de la casa con la convicción de que su exmarido había sido asesinado", confesó a The Guardian Nikolai Glushkov, exsubdirector de Aeroflot y amigo personal de Berezovski.

"No tenemos pruebas de ninguna implicación de una tercera parte en este momento y no especularemos sobre la causa de la muerte hasta que se haya llevado a cabo el examen posmortem", insistió sin embargo el inspector Kevin Brown, uno de los responsables de la investigación.

Berezovski, que fue uno de los adversarios más virulentos de Vladimir Putin, formaba parte de un grupo de personalidades exiliadas que militan contra el presidente ruso, al cual perteneció también Alexander Litvinenko, un exespía del servicio de inteligencia ruso envenenado con polonio radiactivo en septiembre de 2006. Varias fuentes declararon sin embargo a la prensa que Berezovski tenía dificultades financieras y sufría una depresión.

Agencias EFE, ANSA y DPA

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