5 de julio 2011 - 12:27

Más de Moyano: pide fondos para viviendas

• RECLAMARÁ A CRISTINA -SI ES REELECTA- $ 1.000 MILLONES

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Hugo Moyano reclamará para la CGT que el Gobierno nacional, de vencer en las próximas elecciones, le otorgue fondos públicos para comenzar a construir viviendas «sociales» (las que usan sus afiliados), pera ser entregadas a miembros de los sindicatos y levantadas bajo supervisión cegetista. En concreto, el dirigente camionero reclamará más de 1.000 millones de pesos, la misma cantidad que se presupuestó para el proyecto Sueños Compartidos que administró Sergio Schoklender.

Moyano hizo una primera advertencia el viernes pasado desde Esquel donde dijo: «Hablamos con el intendente sobre la posibilidad de hacer un plan de viviendas». Completó su mensaje con una advertencia: «Cuando exista un presidente que provenga de los trabajadores se acabará el hambre en la Argentina».

Con éste y otros planes, el titular de la CGT planifica con paciencia de orfebre su futuro como aliado global del Gobierno de Cristina de Kirchner, pero con proyectos propios para empezar a armar su futuro político. El camionero y sus aliados cegetistas asimilarán sin mayores protestas el hecho de haber quedado escaldados de las listas del oficialismo para legisladores nacionales.

En algún momento, además del cargo a vicepresidente para Héctor Recalde, Moyano hacía números para lograr un bloque de unos 25 diputados nacionales a partir de diciembre. Eso ya no será posible, y en el mejor de los casos tendrá que conformarse con mucho menos de la mitad de esa cifra, pero con su hijo Facundo en su debut político activo. Según piensa Moyano hoy, la cantidad de diputados no mellará su poder futuro ni su capacidad de influencia; pero sí deberá concentrarse en tallar un rol más profundo como titular de la CGT. En su proyecto asegura que después de las elecciones de octubre, donde continuará alineado al Gobierno nacional, deberá ratificar su cargo. Sabe que tendrá un primer reto en la embestida interna que le espera por los movimientos de Armando Cavalieri, al que está seguro de vencer. Teme sin embargo un segundo momento, ya que sospecha que algún tipo de cruzada desde la legalización de la CTA podría esperarse en la próxima gestión de Cristina de Kirchner, si vence en octubre. Una tercera amenaza, quizá más seria, que espera el camionero, es la posibilidad de que la propia jefa de Estado avale un avance real y concreto de otros gremios industriales para cooptar la conducción de la CGT y desplazarlo de ese cetro.

Moyano ve a la candidatura del metalúrgico bonaerense Carlos Gdansky en el cuarto lugar de la lista para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires como un posible primer reflejo de esta situación. «Que no nos vengan con la historia de la renovación generacional. Gdansky tiene más años de militancia en el conurbano que cualquiera de nosotros y como peronista ortodoxo», se lamentaban en las últimas horas cerca del camionero.

Estrategia

Por todo esto, y por su proyecto político, Moyano elabora su estrategia futura. El reclamo para que sea la CGT bajo su conducción uno de los próximos actores responsables de concretar proyectos de viviendas sociales con fondos públicos, no es nuevo. El camionero lo había dicho públicamente hace dos años, cuando desde el oficialismo se pensaba en el lanzamiento de proyectos de créditos hipotecarios subsidiados para fomentar el acceso a la vivienda. En esos días, Moyano proponía incluir a la CGT y a la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) como vehículos de otorgamiento de esos créditos. Más cerca en el tiempo, en marzo de este año, el dirigente directamente habló de lanzar líneas de prestamos para la vivienda otorgadas desde la central sindical a los afiliados de los gremios cercanos, en un plan de construcción en el que debería avanzar el Gobierno central.

Ambas posibilidades quedaron archivadas desde la Casa Rosada, pero nunca en la mente moyanista. Ahora, lentamente, el camionero quiere que la idea prospere y que el actor central del proyecto sea la CGT, como parte del «acuerdo político» con el Gobierno nacional.

«Nosotros podemos administrar mucho mejor de como lo hicieron con Schoklender», afirmaba desafiante, la fuente moyanista. «Les dieron a Sueños Compartidos (la fundación de las Madres de Plaza de Mayo) $ 765 millones y hay otros $ 500 en carpeta, para que hagan 4.000 viviendas. Nosotros podríamos haberlas hecho con menos fondos, donde realmente se necesitaban e involucrando al PJ», siguió afirmando desafiante la fuente. Según los planes de Moyano, incluyen la fiscalización abierta y externa de los gastos, como un intento de demostrar transparencia y efectividad; y de paso comparar ambas administraciones de fondos constructores.

Para más adelante Moyano tiene en carpeta otras dos embestidas: insistir con la demorada ley de distribución de ganancias (prácticamente desplazada de la agenda legislativa hasta 2012) y eventual reapertura de las paritarias antes de fin de año. Mientras tanto continuará con su azote habitual: el descreimiento de las cifras oficiales del INDEC y su confianza en la «inflación del supermercado». Seguirá además el camionero con sus recorridas por universidades privadas y organismos gremiales y empresarios. La idea es mostrarse como un futuro político influyente en la agenda hasta 2015.

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