Rex Tillerson, director ejecutivo de ExxonMobil, fue nominado para el Departamento de Estado, pero sus vínculos con Vladímir Putin, complican su camino hacia la confirmación en el cargo.
El más resistido. El nombramiento de Rex Tillerson fue el que mayor impacto causó en la comunidad internacional. Con su asunción, el paradigma de la política exterior norteamericana daría un vuelvo sin precedentes.
Washington - Rex Tillerson, el director ejecutivo de ExxonMobil elegido por Donald Trump como secretario de Estado, es el titular de una empresa petrolífera ruso-estadounidense con base en las Bahamas, conocida como paraíso fiscal, informó ayer el diario The Guardian.
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Tillerson fue director de la subsidiaria rusa Exxon Neftegas desde 1998, radicada en Bahamas. Si bien no es ilegal, escribió The Guardian, nunca emergió antes y puede alimentar las críticas a cerca de la elección del ejecutivo en vista de la confirmación de su nominación en el Senado.
Así la utilización de un paraíso fiscal como las Bahamas puede resultar en contradicción con el mensaje del electo presidente Trump de poner a "Estados Unidos antes que todo".
El nombre del designado jefe de la diplomacia estadounidense aparece como R.W. Tillerson en varios documentos junto con otros de base en Houston, Moscú y Sakhalin, en el este de Rusia, añadió el diario británico que analizó documentos de 2001 divulgados por el Süddeutsche Zeitung durante este año en el marco del escándalo de empresas offshore "Panamá papers".
El principal impacto de la divulgación periodística estaría en el Senado estadounidense, señalaron ayer analistas, ya que son varios lo legisladores demócratas y republicanos que ven de forma preocupante las buenas relaciones que Tillerson posee con el presidente ruso, Vladímir Putin, hoy en el ojo de las críticas luego de que la Casa Blanca lo acusara directamente de haber dirigido los hackeos contra el Partido Demócrata durante la campaña para beneficiar a Trump.
En febrero pasado, en un discurso en la Universidad de Texas, el principal ejecutivo de ExxonMobil dijo sobre el mandatario ruso: "No estoy de acuerdo con todo lo que hace pero él entiende que yo soy un hombre de negocios. Mi empresa invirtió mucho dinero en Rusia, con mucho éxito". De hecho, cuando los países occidentales sancionaron a Rusia por la invasión de Crimea el entonces empresario fue muy crítico.
ExxonMobil es la compañía petrolera más grande del mundo y lleva mucho tiempo observando los vastos yacimientos de petróleo y gas de Rusia.
Tillerson tiene actualmente acciones de la empresa por un valor de más de 200 millones de dólares, por lo que su nombramiento y su participación en empresas offshore podría generar potenciales conflictos de intereses.
Es ampliamente asumido por los inversionistas que el Gobierno de Trump anulará las sanciones contra Rusia. Esto permitiría reanudar a ExxonMobil junto con la petrolera estatal rusa Rosfnet las perforaciones en el mar de Kara, impulsando el precio de las acciones de Exxon y obteniendo beneficios potenciales en decenas de miles de millones de dólares.
De acuerdo con los documentos de "Panama papers", ExxonMobil registró por lo menos 67 compañías en paraísos fiscales, cubriendo operaciones en países como Rusia, Venezuela y Azerbaiyán, indicó The Guardian.
La empresa dijo ayer que no tenía una opinión sobre si Tillerson debería ahora desinvertir sus participaciones en la petrolera y defendió sus sedes offshore señalando que había optado por las Bahamas debido a la "simplicidad y previsibilidad" de su sistema.
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