Un helicóptero policial aterrizó en pleno campo de juego para ayudar a los heridos y contener el enfrentamiento entre los hinchas. Pero la Policía militar tardó en reaccionar porque al ser un evento privado la seguridad era responsabilidad de una empresa contratada por el Atlético-PR, por lo que al principio las fuerzas de seguridad sólo miraban cómo los espectadores se enfrentaban entre sí.
"Es un evento privado, y la seguridad era responsabilidad de una empresa privada contratada por el Atlético-PR. La Policía militar tenía que vigilar en la parte externa del estadio", comentó a la prensa Adilson Moreira, portavoz de la fuerza. Fueron los propios jugadores quienes detuvieron el partido y hasta ellos pedían a los hinchas que dejaran de golpearse, pero la pelea sólo acabó más tarde cuando la Policía entró y consiguió intervenir disparando balas de goma y se reanudó el juego después de una hora de interrupción.
| Agencia AFP y Ámbito Financiero |


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