Más propuestas indecente

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Frank Langella hace una de sus siniestras caracterizaciones en el papel de un hombre misterioso, con una extraña deformidad en el rostro, que se le aparece a un matrimonio en su casa con una extraña proposición y una caja aun más extraña: la caja tiene un botón rojo, y si lo aprietan alguien morirá, pero ellos recibiran un millón de dólares. El asunto no parece tener sentido, sobre todo porque la caja parece no estar conectada a nada, y no parece haber forma de que el botón pueda provocarle la muerte a nadie, pero el millón de dólares es totalmente serio, y el matrimonio solo cuenta con 24 horas para decidir la siniestra propuesta.

Ricard Kelly, el director de «Donnie Darko», entra en terrenos más propios de David Lynch con esta adaptación de un cuento de Richard Matheson que ya había sido adaptado al remake de la serie «The Twilight Zone» producida en los años 80. Lamentablemente Kelly toma una aproximación un poco afectada al asunto, con climas minuciosamente extraños y artificialmente perturbadore hasta lo pretencioso, lo que se aplica a casi todo en el film, pero especialmente a la música y los tiempos muertos con los que el director intenta dar le untoque serio a su película.

Por suerte, la idea surgida del cuento de Matheson se mantiene y la pesadilla ética que supone la elección entre el millón de dólares si se aprieta el botón persiste en una película más rara que realmente buena, apoyada sobre todo en las actuaciones, empezando por una Cameron Diaz carcomida por la ambición ante el escepticismo de su marido, James Mardsen, que toma con más lógica el enigma. Como experimento en paranoia la película no está mal, y hay que reconocer que a pesar de su naturaleza retorcida, el espectador no llega nunca a perder el interés en la intriga. Lástima ese tono pretencioso que no sólo atenta contra el ritmo, sino que también puede resultar exasperante por la gran necesidad que tiene el director de tomarse en serio.

D.C.

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