12 de mayo 2011 - 00:00

Massa, más cerca: gremios lo empujan a desafiar a Scioli

Sergio Massa. Omar Viviani. Juan José Álvarez.
Sergio Massa. Omar Viviani. Juan José Álvarez.
Omar Viviani, lugarteniente de Hugo Moyano en la CGT, sacudió ayer con una parrafada mañanera la galaxia del PJ bonaerense. Lanzó, como vocero oficioso, a Sergio Massa como desafiante de Daniel Scioli en el duelo por la gobernación, en las primarias del 14 de agosto.

El invocado, Massa, se refugió en el mutismo. Traficó, por terceros, que todavía no definió su táctica política y electoral, que hibernará hasta fin de mes y que los gestos públicos, como el de Viviani, pueden leerse como un respaldo o como un apriete.

El taxista, mano derecha de Moyano, se zambulló sin evasivas. Por radio, aseguró que un «sector importante del peronismo», pretende que Massa compita contra Scioli y hasta se animó -sin repartos en el uso del plural- a un pronóstico: «Si va, ganamos».

En su incursión, Viviani consideró que «el estilo de Daniel a muchos compañeros no nos satisface». El comentario amerita una decodificación: los espacios disponibles en las listas del FpV son pocos entre demasiados grupos y nadie sabe cuál será la lógica que aplicará Cristina de Kirchner.

Massa irrumpe como un elixir: un caudal de votos que permite proyectar que, de superar el 25% del piso, abre un mundo de oportunidad en las listas de legisladores y en los municipios. Pragmático, Moyano habilita entradas de emergencia para ubicar referentes sindicales. Casi una colectora moyanista.

Ese imán seduce, además, a peronistas alineados con Francisco de Narváez. El acuerdo de éste con Ricardo Alfonsín los espanta y podría derivar en una procesión a Tigre.

En La Plata, desvinculan al camionero de la aventura de Viviani. «Que Viviani venga a enfrentarnos en una interna: ya le ganamos 95 a 5 en el PJ porteño en 2003», minimizó Alberto Pérez la bravuconada del taxista.

Es probable que en estas horas el jefe de la CGT marque posición.

El jefe de Gabinete estuvo, en los últimos días, entretenido en otra maniobra: el lanzamiento de Nicolás Scioli, hermano del gobernador, como candidato a intendente en Tigre, relatado anteayer por Ámbito Financiero. Massa muestra encuestas: «Malena le gana 68 a 6», calmó ayer a sus laderos.

Pero el fraseo radial del sindicalista tiene un enlace reservado: una cena previa donde junto a otros jerarcas moyanistas, Jorge Mancini (CEAMSE) y Octavio «Tío» Argüello (Camioneros-rama recolección), se ofreció como socio para desafiar a Scioli.

El encuentro, con menú de agnolotis, fue en el sindicato de Viviani, en avenida La Plata, Massa se rodeó de Juan Amondarian; su cuñado Sebastián «Patito» Galmarini, el diputado «Juanjo» Álvarez, el senador Jorge Donofrio y Julio Ledesma, jefe del Sindicato de Comercio de La Matanza.

El momento de la cita varía según la fuente: unos dicen que se produjo la noche del martes; otros la alejan 20 días atrás. La fecha puede ser anec-dótica: existió y sirvió para coronar el respaldo de una porción del moyanismo a la candidatura, todavía no oficializada, de Massa.

Larga -se estiró hasta las 5 AM-, la sobremesa se agotó en un repaso minucioso sobre los referentes que podrían apostar a una postulación del intendente de Tigre y se planificó un safari de pintadas para anoche con una consigna básica: «Massa gobernador».

Se proyectó una audiencia formal entre el exjefe de Gabinete y Hugo Moyano. Ese mano a mano -ayer circuló la versión de que se habían reunido pero se negó- podría ser la semana que viene, quizá el martes, en la que Massa reservaría color» y número de lista para la primaria. 

- Que Moyano sea árbitro, como presidente del partido, que garantice ecuanimidad y reglas claras -plantearon, a coro, los visitantes. 

- Hugo no se va a meter. Tenga o no algún preferido, él va a ser el garante de la elección - intervino Viviani.

El anfitrión se comprometió además, a dúo con «Juanjo» Álvarez, a oficiar como enlaces con la Casa Rosada para reestablecer el diálogo. Los inquietó un rumor malicioso: que el malestar de Cristina de Kirchner la llevaría, incluso, a no darle su boleta en la primaria.

Es decir: que aun como competidor bajo el paraguas K, Massa debería pelear con una boleta corta sin ir colgado de la marquesina presidencial.

La incertidumbre sobre esas variables -también sobre cómo jugarán los intendentes; qué ocurrirá con otro condenado por los K; Pablo Bruera, a quien también amenazan dejar sin boleta oficial- y la obsesión tiempista del alcalde de Tigre, demoran la formalización.

Sin embargo en la charla se coló una fecha tentativa: Massa esperaría la resolución del candidato K porteño -que se demora y sería el 30- y la primaria santafesina -el 24 de mayo- para blanquear su jugada. En el almanaque está marcado un casillero: el 28 de mayo.

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