30 de enero 2018 - 00:00

“Me obligo a hacer sólo lo que implique desafío”

Beatriz Spelzini sobre Tennessee Williams: “Sus personajes son sensibles y les cuesta ver la fealdad del mundo. Necesitan velos y poca luz para que la vida esté embellecida, de otra forma no se soporta”.

Elenco. “Dulce pájaro de juventud”, de Tennessee Williams, versionada y dirigida por Oscar Barney Finn, se presenta en el Complejo Cultural 25 de Mayo.
Elenco. “Dulce pájaro de juventud”, de Tennessee Williams, versionada y dirigida por Oscar Barney Finn, se presenta en el Complejo Cultural 25 de Mayo.
"El tiempo calendario siempre fue una preocupación para mí, así como la falta de reconocimiento", dijo Beatriz Spelzini, quien protagoniza una versión local de "Dulce pájaro de juventud", de Tennessee Williams, versionada y dirigida por Oscar Barney Finn, que puede verse de en el Centro Cultural 25 de mayo. El elenco se completa con Sergio Surraco, Carlos Kaspar, Malena Figo, Victorio D'Alessandro, Pablo Mariuzzi, Maby Salerno, Pablo Flores Maini, Gastón Ares, Sebastian Dartayete y el pianista Pablo Viotti.

La pieza, en la que el inexorable paso del tiempo es el gran protagonista, buscar reflejar una carente vida emocional de sus protagonistas que si bien están juntos no consiguen doblegar la soledad. Este clásico del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams, ambientado en el sur de ese país, narra la historia de un joven actor y su relación con una consagrada actriz mayor que él, que se encuentra en plena decadencia y sin poder asumir las consecuencias del paso del tiempo.

La actriz, que se lució en la obra "Rose", de Martin Sherman, con dirección de Agustín Alezzo y en cine con "El gato desaparece" (2011), de Carlos Sorín, expresó que hace más de cuarenta años que hace teatro y "el tiempo me obliga a trabajar solo en aquello que signifique un desafío".

P.: ¿Cómo le llega la propuesta para protagonizar esta pieza?

Beatriz Spelzini: Me hace la propuesta (Oscar) Barney Finn cuando la actriz con quien la iba a producir y hacer dice que no y por amigos en común sabía que era uno de mis personajes preferidos, a partir de una impresión muy fuerte que tuve cuando siendo muy joven la vi en teatro a Eva Donge haciéndolo. Algo me resultó muy doloroso y tenía que ver con esa relación entre esa mujer madura y ese joven, la vejez estaba lejos en mi vida en ese momento, recuerdo que había ido sola y salí muy conmovida por el contenido del texto.

P.: ¿Qué significa ser parte de este clásico que tuvo distintas versiones, tanto en teatro, en cine como en televisión?

B.S.: Da mucho miedo, porque quien haya visto a Geraldine Page (protagonista de la versión cinematográfica junto a Paul Newman) no creo que haya podido olvidar ese trabajo. Pero, a su vez, es cumplir un sueño. Hace más de cuarenta años que hago teatro y el tiempo me obliga a hacer sólo aquello que signifique un desafío.

P.: ¿Cómo define su personaje?

B.S.: Es como muchos de este autor, personas sensibles que les cuesta ver la fealdad del mundo y necesitan velos y poca luz para que la vida este embellecida, ya que de otra forma no se soporta. Seres que están solos en un mundo donde pocos sobreviven y, en este caso, a mi personaje la pérdida de la juventud la va a dejar sola, ya no será lo que fue y no está preparada para esa realidad.

P.: ¿Qué papel juega el tiempo en la pieza?

B.S.: El tiempo es fundamental en la obra, ese tiempo calendario que destruye, que separa y esa sociedad que no ve en la vejez sabiduría sino todo lo contrario. Ella es una leyenda y no quiere dejar de serlo, no sabe ser otra cosa.

P.: ¿Qué pasa con los personajes y la soledad?

B.S.: Cada autor escribe desde su experiencia, desde el mundo que conoce y este dramaturgo me resulta siempre conmovedor, porque sus personajes no son héroes, sino, hojitas al viento atravesados por una profunda soledad que les deja la falta de éxito. Todos queremos ser reconocidos, todos tenemos miedo a pasar de manera insignificante por este mundo o temor a que no nos quieran y eso es lo que le pasa a estos personajes.

P.: ¿Cuál es el desafío en esta propuesta luego de encarnar un personaje como Rose, en teatro, por nombrar una de sus destacadas interpretaciones?

B.S.: Rose fue y será un papel que marcó un antes y un después en mi carrera, dependía todo de mí una vez que empezaba el espectáculo. Había logrado una gran empatía con (Agustín) Alezzo y nunca sentí como en esa obra que mí rol era ponerme al servicio de una historia y permitir que los canales se abrieran para ofrecer mi emoción y mi alma. La historia superaba cualquier narcisismo. En esta obra, trato de no tener los miedos del personaje, que son comunes a la mayoría de los actores. El amor y la dedicación que tengo al estudio de la profesión me libra un poco de ponerme delante. Sé que esto es difícil y, a esta altura, lo que quiero es enfrentar las dificultades no evitarlas.

P.: ¿Hay alguna identificación con el personaje, que también es actriz?

B.S.: Mi carrera es muy diferente. Alexandra del Lago no quiere enseñar y yo en cambio disfruto mucho de la docencia, que la ejerzo acá y en el exterior. Quiero viajar liviana y poder transmitir, algo que te permite la experiencia. En lo que sí coincidimos es en un miedo a la falta de juventud, a la falta de reconocimiento del otro y en mi caso esta unido al miedo a la pérdida de la fuente de trabajo. Digamos que no me gusta envejecer, pero no queda mas remedio. Tengo una hija actriz y eso me permite envejecer viendo como ella crece y se que ahí están también mis consejos. Diría que soy mejor madre cuando hablo con ella de teatro que cuando le preparo una comida. Estoy segura que no quedaré en sus recuerdos por el olor de una comidita casera, pero sí en cada teatro, en cada cuento, en cada personaje, ya que se acostumbró a acompañarme desde chiquita y sus juegos era en los camarines.

P.: ¿Cómo ve la situación del teatro en la actualidad?

B.S.: Difícil, muy difícil para la producción teatral, para la ficción, para el estudio, pero la necesidad de juntarse, de crear y de capacitarse seguirá siendo algo permanente en el actor. Solo quien ha transitado por el teatro, por la actuación, sabe que esto sigue a pesar de las dificultades.

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