Mensaje de Francisco a la Curia con dura condena a la corrupción

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Ciudad del Vaticano - El papa Francisco emitió ayer un fuerte mensaje en contra de la corrupción y la voracidad de poder durante la homilía de la misa de Ramos, en una instancia crucial para la Iglesia Católica, sometida a escándalos. Tal como estaba previsto, Francisco también oficializó su viaje en julio a Brasil para presidir la Jornada Mundial de la Juventud.

Al conmemorar la semana de pasión y muerte de Jesús en San Pedro, el Papa recordó que Cristo asumió sobre él los males del mundo para vencerlos. "Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, de poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación", denunció.

"Y nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación", observó. Respetando su estilo sencillo y espontáneo recordó un dicho familiar: "Como decía mi abuela: 'Niños, el sudario no tiene bolsillos'...", usando un tono de párroco más que de teólogo para marcar los límites de los valores materiales.

Uno de los temas inmediatos que deberá afrontar el papa argentino es el desmanejo del banco vaticano, que ya es histórico, así como intrigas que, según versiones de un documento elaborado por cardenales, incluye extorsión sexual entre miembros de la Curia.

"No debemos creer al Maligno, que nos dice: no puedes hacer nada contra la violencia, la corrupción, la injusticia, contra tus pecados. Jamás hemos de acostumbrarnos al mal", afirmó durante el sermón pronunciado exclusivamente en italiano.

Ante cerca de 250.000 personas -según el Vaticano- congregadas en la Plaza San Pedro, Francisco anunció: "Aguardo con alegría el próximo mes de julio en Río de Janeiro. Los cito en aquella gran ciudad". El encuentro en el país con más católicos del mundo, del que se prevé que participarán más de dos millones de personas, será entre el 23 y el 28 de julio próximos. "No se dejen robar la esperanza que nos da Jesús", clamó en un mensaje a los jóvenes. "A julio en Río y prepárense espiritualmente", arengó y saludó en varios idiomas con un "buen camino para todos".

Un día después de su histórico encuentro con su predecesor, el papa emérito Benedicto XVI, en Castelgandolfo, Francisco presidió la misa que da inicio a los ritos de la Semana Santa vestido con paramentos rojos y portando el báculo, Bendijo los ramos de olivo y presidió la procesión, que del palacio pontificio lo condujo al centro de la enorme explanada. "No sean nunca, hombres, mujeres tristes. Un cristiano jamás puede serlo", exhortó el Papa en su homilía, por momentos improvisando. La misa fue concelebrada con varios cardenales, entre ellos el italiano Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero, quien sufrió un ligero desmayo por lo que tuvo que ser asistido. Al término del rito, el Sumo Pontífice recorrió en papamóvil la plaza, acarició niños y saludó a los fieles, entre ellos numerosos argentinos con sus banderas. Luego rezó el tradicional ángelus desde el altar instalado en la explanada y no desde la ventana del palacio apostólico.

La única particularidad anunciada sobre la celebración litúrgica de Semana Santa en relación con sus predecesores es que Bergoglio celebrará el Jueves Santo en la cárcel para menores de Roma de "Casal del Marmo", durante la cual lavará los pies a varios detenidos.

Agencias AFP y ANSA, y

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