Mercados descreen ya de promesas de los políticos

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Los inversores y operadores de todo el planeta en ascuas. Volatilidad, incertidumbre, escuecen las decisiones. Las Bolsas se derrumbaron en julio, repuntaron, volvieron a caer, rebote y nueva decepción. ¿Hacia dónde vamos?

La raíz del mal está en las secuelas de la crisis de 2008/9. Para salir de ella, los gobiernos implementaron medidas de estímulo. Redujeron impuestos y aumentaron gastos, incluido subsidios para los desempleados. Encima, dispusieron fondos para rescatar a bancos y entidades financieras. Los analistas aplaudieron esas medidas. Pero no advirtieron una consecuencia lógica: los déficit fiscales resultantes, de bajar impuestos y comprometer mayores gastos, engrosarían las deudas públicas.

Los países de mayor expansión de la deuda son los más afectados, en esta emergencia. Además de Grecia, que arrastraba alto endeudamiento desde tiempo atrás. La deuda de Italia fue la de menor aumento porcentual, pero estaba muy endeudada antes. De modo que nadie debiera sorprenderse del endeudamiento actual. No obstante, la realidad es que los mercados se desayunaron hace poco, recién comenzaron a despabilarse en 2010, con los números de Grecia.

EE.UU., el deudor más cotizado, no luce mucho mejor. La deuda pública federal bruta saltó un 55%, en igual período, alcanzando el 100% del PBI. De tal modo, EE.UU. está más endeudado que la eurozona y su déficit primario es un 9,6% del PBI, muy superior al 1,41%/PBI de eurozona. Estos números son aún peores para Japón, el segundo mayor deudor del planeta, endeudado en un 233% del PBI y déficit primario del 10,3% del PBI. Ello no le impide beneficiarse con las menores tasas de interés.

Los temores por esta realidad golpean a los bancos, grandes tenedores de bonos públicos. La corrida les exige pagar rendimientos crecientes a los ahorristas, justo cuando se deprecian sus activos por la percepción de mayor riesgo. Situación que reduce su capacidad de otorgar créditos.

Exigentes

Tenemos entonces una situación enteramente previsible en 2008, políticas aplaudidas por los expertos más renombrados: activar la demanda con rebajas de impuestos e impulsos al gasto. Pasado el susto de 2008/9, los observadores se volvieron más exigentes. Ahora critican el endeudamiento de los gobiernos, la política que habían aplaudido antes. Por eso, cuidado a las nuevas recomendaciones. Si la historia se repite, podemos reiterar el error de intentar superar una emergencia generando condiciones para otra más adelante.

La política está en el centro de las decisiones. El papelón del Congreso de EE.UU., a fines de julio, por los tropiezos para elevar el tope del endeudamiento, precipitó el derrumbe bursátil, desde los 1.350 puntos. Como escribimos en Ámbito Financiero, los legisladores no se ponían de acuerdo en ¡autorizar el endeudamiento sancionado en los presupuestos aprobados por ellos mismos! Un escándalo que hizo palpable la poca responsabilidad de esos representantes. La frustración se repite ahora con el fracaso del Súper Comité del Congreso de acordar las rebajas de gastos a que se habían comprometido para elevar el tope de la deuda. De vuelta, compromisos incumplidos. Los tenedores de bonos norteamericanos no reaccionaron, todavía.

Pero si lo están haciendo los europeos; donde los rendimientos de los bonos están en alza enérgica. El problema es el descrédito o falta de confianza en las decisiones de los políticos. A los mercados de deuda y acciones les interesa:

1. Cuan sostenible es la deuda, qué harán para evitar su continuo aumento en relación con el PBI.

2. Qué están dispuestos a hacer para ayudarse entre sí, a sostener al país socio de la eurozona debilitado por eventualidades.

3. Para ello, quedan dos caminos. A. Que el Banco Central Europeo, BCE, inyecte fondos para sostener la liquidez y valor de los bonos, aunque peligre la solvencia de la entidad y valor del euro, a mediano plazo. Otros entes, FMI, podrían apoyar la afluencia de fondos. B. El otro, es una unidad fiscal que establezca parámetros comunes firmemente vigilados, para que nadie se aproveche del crédito del conjunto (riesgo moral). Solidaridad y transparencia son dos requisitos a satisfacer. El problema es que esto requiere modificar el Tratado de Unión; no puede ser aprobado rápidamente, como exige la coyuntura.

En tanto, los mercados descreen de las promesas de los políticos, promesas que han incumplido en estos meses. ¿Quién se acuerda de las esperanzas del EFSF, el fondo europeo para la estabilidad financiera? El derrumbe de las Bolsas mide la pérdida de cotización de los activos productivos. Con ese declive, los incentivos a trabajar y crear fuentes de trabajo pierden valor. La economía del mundo está en manos de decisiones de los políticos. ¿Estarán a la altura de la situación o nos precipitaremos a una recesión pocas veces vista y nunca tan inmerecida?

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