El Gobierno mexicano prevé despedir a 25.000 empleados, de los cuales 10.000 corresponden a la petrolera estatal Pemex, ante la caída en los ingresos por la exportación de crudo que golpeó duramente las finanzas del país, empresa que el año pasado ya había echado a otros 15.000 trabajadores tercerizados. La economía creció el año pasado un 2,5 por ciento, por debajo de las proyecciones originales del Gobierno, pero el cuarto trimestre concluyó con un desempeño de apenas el 0,6 por ciento positivo respecto del tercer trimestre, lo que confirma que el país enfrenta una fuerte desaceleración. México creció en 2014 un 2,2 y en 2013 un 1,3 por ciento, pero este año se contempla un aumento del PBI de entre un 2,6 y un 3,6 por ciento, aunque los expertos creen que será mucho menor. El presupuesto nacional, en su capítulo de servicios personales, prevé una reducción de 7.300 millones de pesos (unos 400 millones de dólares). El Gobierno argumentó que la mayoría de los despedidos serán trabajadores eventuales que laboran sin contrato definido.
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