27 de mayo 2010 - 00:00

Mockus le reprochó a Santos las ejecuciones clandestinas

Antanas Mockus y Juan Manuel Santos protagonizaron el martes a la noche el último debate por televisión. Ambos llegan a la votación del domingo como favoritos, pero deberían volver a medirse en una segunda vuelta.
Antanas Mockus y Juan Manuel Santos protagonizaron el martes a la noche el último debate por televisión. Ambos llegan a la votación del domingo como favoritos, pero deberían volver a medirse en una segunda vuelta.
Bogotá - A tres días de las reñidas elecciones presidenciales en Colombia que prevén las encuestas, el cruce entre dos principales candidatos alcanzó alto voltaje en torno a cómo encarar el combate contra el grupo narcomarxista FARC. El opositor de centro Antanas Mockus atribuyó ayer al actual mandatario, Álvaro Uribe, y al postulante oficialista, Juan Manuel Santos, «responsabilidad moral» en las extendidas ejecuciones clandestinas de opositores, guerrilleros y disidentes cometidas por miembros del Ejército y paramilitares. Santos, quien lleva una leve ventaja en los sondeos para la primera vuelta pero que deberá afrontar un complicado balotaje el 20 de junio, defendió en un debate televisado el martes la llamada política de «seguridad democrática» que llevó adelante Uribe, y que en virtud de sus resultados, generó al mandatario conservador una imagen positiva del orden del 70%.

Asimismo, el oficialismo denunció una campaña orquestada por Hugo Chávez para desacreditar al presidente, tras la aparición de un ex paramilitar arrepentido que narró cómo el hermano del mandatario, Santiago Uribe, organizó una milicia ilegal en 1993 para cometer asesinatos.

Responsabilidad moral

El moderado Mockus, postulante del Partido Verde, especificó que «ni el presidente (Uribe) ni el ministro (Santos) son determinadores de los falsos positivos. Sigo pensando que no veo responsabilidad penal, pero sí moral».

Como «falsos positivos» se conocen en Colombia a unas 2.000 ejecuciones de disidentes durante gran parte del mandato de Uribe y de Santos como ministro de Defensa, cometidas bajo un programa de incentivos a militares. En muchos de esos casos, jóvenes humildes fueron trasladados bajo engaño lejos de sus hogares para ser ultimados.

Ambigüedad

«Comparto el horror y el escándalo, es una expresión extrema del atajo, del todo vale», señaló Mockus en una conferencia con periodistas extranjeros. En cambio, con algo de ambigüedad, el abanderado del Partido Verde se esperanzó en modificar «las conductas de la gente, descubrir el lado bueno y sobre eso construir».

El combate a las FARC y el tema impositivo dominaron el último debate televisado, emitido por la señal City TV, entre Mockus, Santos (Partido Social de Unidad Nacional, «de la U»), Noemí Sanín (Partido Conservador, uribista), Gustavo Petro (Polo Democrático Alternativo, centroizquierda), Germán Vargas (uribista) y Rafael Pardo (Partido Liberal).

Aunque el oficialismo logró levantar cabeza tras el impacto que produjo hace tres semanas un arrollador ascenso de Mockus, que hizo (y hace) peligrar un triunfo que el uribismo creía asegurado, el eje sobre derechos humanos, ejecuciones y paramilitares no es el más conveniente para Santos, cuando casi no queda tiempo para instalar otros temas en el debate.

El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, denunció ayer «una conspiración desde el exterior». «No nos olvidemos que todas las personas que han aparecido a agredir la integridad de nuestro Gobierno y del presidente han pasado y han sido huéspedes ilustres de Venezuela», afirmó.

El diario The Washington Post difundió el lunes el testimonio hecho público en Buenos Aires del ex paramilitar Juan Carlos Meneses, un mayor retirado de la Policía experto en guerra sucia, que dijo haber sido contratado en los 90 por Santiago Uribe, alimentando las denuncias y versiones que implican al entorno más próximo del presidente colombiano. La versión de Meneses, actualmente asilado en Venezuela bajo el amparo de la ACNUR, fue dicha ante juristas y dirigentes de derechos humanos argentinos. Según el «arrepentido», Álvaro Uribe estaba al tanto del reclutamiento organizado por su hermano.

Santiago Uribe publicó ayer una carta en el diario El Tiempo de Bogotá. «Rechazo enfáticamente el artículo publicado por The Washington Post, el 24 de mayo de 2010», con el que «se pretende desempolvar falsas e infames acusaciones de vieja data en contra mía y de mi familia», escribió. «Se trata de acusaciones que han sido examinadas hasta la saciedad y desvirtuadas recurrentemente, tanto por la Justicia colombiana como en los debates públicos», subrayó Santiago Uribe.

En tanto, el candidato izquierdista Petro denunció haber recibido amenazas de muerte, y responsabilizó de ello a paramilitares y suboficiales del Ejército.

Agencias ANSA, AFP, EFE y DPA

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