Molesto, el campo reaccionó con críticas

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La partida de Emilio Monzó de la cartera de Asuntos Agrarios generó malestar en el sector agropecuario, principalmente en los dirigentes rurales bonaerenses, con quienes el ex ministro mantenía un buen diálogo e incluso se había convertido en el puente de contacto del campo con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.

De hecho, ayer, luego de la noticia, el titular de CARBAP, Pedro Apaolaza, fue el primero en cuestionar el alejamiento de Monzó al asegurar que «supo mantener con el sector agropecuario el diálogo institucional y con franqueza».

«Causa sorpresa que en un momento de conflicto sectorial con el Ejecutivo se decida el recambio sin ser el mismo motivo de reclamo», señaló la entidad en un comunicado.

«El hecho deja de manifiesto, una vez más, la creciente pérdida de autonomía e independencia de los bonaerenses, e implica que el campo sigue siendo la variable de ajuste para aquellos funcionarios que gobiernan de espaldas al interior productivo bonaerense», agregó Apaolaza.

Por su parte, el titular de la FAA, Eduardo Buzzi, calificó como un «verdadero disparate» el desplazamiento de Monzó y aseguró que la decisión «vino de más arriba», en una clara alusión a que fue Néstor Kirchner quien ordenó el despido y no Scioli. «Su voluntad de buscar soluciones fue sancionada. Esto confirma que Scioli es un empleado o gerente de Néstor Kirchner».

Por su parte, Abel Guerrieri, de la Rural, afirmó que «es lamentable la decisión de Scioli. Monzó venía trabajando con las entidades del campo desde que asumió y, junto con él, conformamos la Mesa Agropecuaria Provincial. Era el único funcionario en la provincia que tenía diálogo con el campo, por eso le llegó el pedido de renuncia».

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