Molinos Río de la Plata es otra de las firmas alimenticias que cerró su balance parcial -por el período de nueve meses a septiembre- con números muy complicados producto de la fuerte devaluación de la moneda, la escalada inflacionaria y la caída en el consumo. Tal es así que acumula pérdidas por un total de $2.066 millones, cuando un año antes mostraba un resultado negativo de alrededor de $9 millones.
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Tal como sucede en la mayoría de los casos, el tercer trimestre financiero fue el más complicado ya que sólo en este período acumuló un resultado negativo de más de $1.100 millones.
En lo que respecta a las ventas Molinos logró un facturación de $12.766 millones, lo que se traduce en un crecimiento interanual del 39% pero la respuesta a la cuantiosa deuda viene de la mano de la suba en los costos de comercialización, administración y por supuesto en el ítem "Costos financieros" que casi calcado al caso de Arcor (ver nota aparte) aquí también incluye diferencias de tipo de cambio e intereses.
Según dio a conocer en su último informe la calificadora de riesgo Fix, a junio de este año el 95% de la deuda de Molinos Río de la Plata era en dólares mientras que más del 90% era en pesos y esto estaba complicando a futuro el escenario de la empresa.
En esa fecha, la deuda, denominada mayormente en dólares, consistía principalmente de préstamos financieros ($4.519,9 millones) y prefinanciación de exportaciones ($1214,4 millones).
Lógicamente desde la compañía detallan brevemente que este resultado negativo está en línea con lo esperado teniendo en cuenta la fuerte devaluación de la moneda en el período correspondiente.
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