21 de octubre 2011 - 00:00

Moreno y tiros en el final de Alfonsín

La caravana de Ricardo Alfonsín tuvo paradas en el conurbano. En San Fernando, por ejemplo, le armaron una curiosa murga de la Organización de Trabajadores Radicales.
La caravana de Ricardo Alfonsín tuvo paradas en el conurbano. En San Fernando, por ejemplo, le armaron una curiosa murga de la Organización de Trabajadores Radicales.
Cierre de campaña complicado para Ricardo Alfonsín entre una larga caravana por el conurbano, acto final en Belgrano y una denuncia en El Jagüel, Esteban Echeverría, porque fue baleada una camioneta que llevaba militantes en pegatina de campaña.

El fin de la campaña radical llegó a la noche con un acto organizado por la juventud partidaria: «Ya sabemos los radicales lo que es la sensación de predicar en el desierto, de decir cosas que no son comprendidas, pasó después del 30, pero ya nos van a entender, no tengan miedo a predicar en el desierto», dijo Alfonsín en el barrio de Belgrano.

«Estamos hartos de los demagogos, de los que utilizan las causas más nobles en función de intereses personales», insistió y recordó a Mariano Moreno y a Martin Luther King, que «con 30 años» lograron cambios revolucionarios en la Argentina y en Estados Unidos. La mención pareció hecha a medida para corregir un furcio que cometió el miércoles por la noche en un canal de TV cuando confundió a Guillermo Moreno con Mariano, al pedirle a Cristina de Kirchner que despida a su secretario de Comercio.

En ese escenario, el radicalismo ubicó a Javier González Fraga y los candidatos a diputados nacionales Miguel Bazze, Manuel Garrido y Hernán Rossi, además de 60 jóvenes dirigentes y postulantes a distintos cargos.

Pero no fue el único discurso del día. Las propuestas se escucharon en cuotas: la caravana que había comenzado en la provincia tuvo una escala en Caballito, donde antes del acto Alfonsín dio un discurso para presentar sus propuestas para la juventud.

Antes explicó sus planes de salud, educación y seguridad en las escalas de San Fernando y San Isidro, donde estuvo acompañado por Gustavo Posse. La pelea allí para Alfonsín no es menor: en San Isidro se registró uno de los mayores cortes de boleta que favorecieron a Posse en su renovación para intendente, pero dejando en el piso del cuarto oscuro el resto de la boleta del acuerdo entre el radicalismo y Francisco de Narváez.

El último tramo de la recorrida de Alfonsín incluyó paradas en Santa Fe y Coronel Díaz, en la Facultad de Ingeniería, en la plaza Alsina, de Avellaneda, y luego nuevamente en la Ciudad en la esquina de Acoyte y Rivadavia.

«La sociedad cree que no sería bueno que el oficialismo controlara, además del Ejecutivo, el Parlamento. Si quiere equilibrio de poder, tiene que garantizarse que quien ingrese al Parlamento sea un partido que dé las mayores garantías en el sentido de que, después del 10 de diciembre, no se pase al oficialismo», resumió en el cierre.

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