Mucho abrigo, poco protocolo

Edición Impresa

No hacía falta semejante accesorio justo en el veranito que sorprendió a los porteños la semana pasada. A menos que en las instalaciones del ex Palacio de Correos, ahora llamado Centro Cultural del Bicentenario, el aire acondicionado no tuviera freno, Cristina de Kirchner se excedió con una prenda útil en la Patagonia más que en Corrientes y Alem en pleno octubre.

Resaltó el chal color ladrillo que se puso el lunes para recorrer el Centro Cultural antes de lanzar el Plan Nacional de Telecomunicaciones y que hacía juego con el fondo de su vestido. Sugestiva elección para pasearse a puertas cerradas en plena Ciudad, mientras para visitar áreas más rurales, como Chivilcoy o Mercedes, por las que pasó la semana pasada, eligió la mesura de los tailleurs (haría falta un poco de seriedad para apaciguar los ánimos sindicales).

Adorno

Es verdad que el chal además de un abrigo puede funcionar como un adorno, pero a esta altura del año se dejan de lado los tejidos tan pesados y en todo caso la Presidente podía elegir su accesorio fetiche, el foulard. Vienen en diversos estampados y géneros, y ella tiene un surtido importante.

Otras mujeres del Gobierno optan por este ítem. El problema es que piensan que es de fácil uso, como le pasó el martes a Alicia Kirchner, que se mostró con un foulard apropiado para un cóctel, no para una reunión con el intendente de Córdoba, y encima revelaba un detalle fruto del descuido: entre tanto género brilloso y transparente, se dejaba entrever, rebelde, la etiqueta de la prenda.

Con un poco más de gusto, Cristina de Kirchner le imprime cada tanto a su look una cuota de etnicismo a través de tejidos, ponchos, fajas gauchescas, foulards anudados al cuello y hasta sombreros, mezclándolos con prendas urbanas.

Se puede decir que está a tono con las últimas tendencias. Los profetas de la moda postulan una vuelta a las raíces. Evidencias de esto son las múltiples colecciones de tinte étnico y tribal que se vienen observando no sólo en diseñadores europeos, sino en los locales. Lo fol-clórico, lo natural, lo apegado a la tierra son conceptos que se instalaron en el universo fashion.

«El chal que usó Cristi-na no es demasiado agresivo, pero no pertenece a la paleta de tonos que más la favorecen», observó la asesora de imagen Sandy Cornejo.

Descuido

Es verdad, la Presidente es fiel seguidora de la moda y las tendencias, pero a veces las mira al descuido. Así, desacierta en colores y consignas básicas, como el martes, cuando usó zapatos abiertos con medias negras, una combinación que degrada cualquier detalle de elegancia.

«No se usan zapatos de puntera abierta con medias, nunca. La puntera abierta, tanto en sandalias como en zapatos boca de pez, es para lucir los pies; por lo tanto, no corresponde cubrirlos con medias ni siquiera del mismo color», señaló Cornejo.

Puede estar permitido en adolescentes, que copian esta moda que viene de afuera. Recorren el mundo las fotos de bloggeros, figuras de Holly-wood o simplemente fashionistas llevando sin tapujos los llamados zapatos «peep toe» con medias largas o incluso con soquetes.

Dejá tu comentario