19 de mayo 2015 - 00:00

Mural de Pollock, una obra crucial

El impactante mural de Jackson Pollock que se exhibe, a préstamo, en el Museo Guggenheim de Venecia.
El impactante mural de Jackson Pollock que se exhibe, a préstamo, en el Museo Guggenheim de Venecia.
Venecia - Los espectadores que llegan a la edición 56ª de la Bienal de Venecia aman el arte contemporáneo. Y para quienes admiran y conocen la historia del Expresionismo Abstracto, el primer movimiento surgido en América con la llamada Escuela de Nueva York, el Museo Peggy Guggenheim presenta una obra crucial: el imponente mural que Jackson Pollock pintó en el año 1943.

La pintura, encargada por la célebre coleccionista para su casa neoyorquina, no sólo es grande como anuncian los curadores (dos metros de alto por siete de largo). La obra anticipa además la dinámica del dripping -las chorreaduras de pintura que forjaron la fama del artista-, y sienta un poderoso e ineludible antecedente para las enormes dimensiones del arte de EE.UU.

En la extensa biografía "Jackson Pollock", Steven Naifeh y Gregory White Smith, cuentan que el artista pintó la obra en una noche, desde el ocaso al amanecer. Ellos describen cómo fueron surgiendo las imágenes y los ritmos y cómo Pollock los fue alterando. El propio artista le dijo a un amigo: "Tuve una visión. Era una estampida".

Pollock
era un muchachote tosco del Oeste y, según sus biógrafos, poco antes de esa noche había recordado junto a su hermano el Gran Cañón del Colorado y los caballos salvajes corriendo. "En gigantescas pinceladas negras plasmó las figuras que se movían como sombras entre el inconsciente y la imaginación. [...] Una vez trazados los vigorosos perfiles, las imágenes comenzaron de pronto a cambiar, sobreponerse, combinarse y borrarse entre ellas. Aparecieron nuevas figuras y se transformaron las viejas. Los hombres se convirtieron en caballos, los caballos en toros. [...] Sólo quedaba de la estampida original, energía furiosa, caos panorámico y alarma primigenia", concluyen Naifeh y White Smith. Al ver la obra se percibe el resultado: en la serie de poderosas secuencias rítmicas, se adivinan los ecos de la manada que cruzó esa noche la superficie de la tela para luego desaparecer.

Guggenheim no creía en el talento de Pollock (o creía muy poco). En sus memorias cuenta que fue Mondrian quien al ver sus pinturas le dijo que era lo más importante que había encontrado en EE.UU. Ella lo apoyó sin embargo. Al igual que el crítico Clement Greenberg quien, en una entrevista de la revista "Life", aseguró que era el artista más importante de EE.UU.

Pollock tenía 44 años cuando se estrelló manejando borracho su Olsmobile V-8 convirtiéndose en un mito. En sus memorias, Peggy Guggenheim cuenta que nunca vendió un cuadro del artista por más de 1.000 dólares y que finalmente, cuando llegó a su palazzo veneciano regaló 18 pinturas, hasta que sólo le quedaron unas pocas. El Mural pertenece hoy al Museo de la Universidad de Iowa y se exhibe en el Museo Guggengheim de Venecia en calidad de préstamo. (www.guggenheim-venice.it) A.M.Q. 

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