26 de mayo 2016 - 00:00

Murió Kosice, un auténtico pionero

Gyula Kosice murió ayer a los 92 años. La célebre y utópica “Ciudad Hidroespacial” (1971) fue una de sus obras más importantes en la vanguardia argentina.
Gyula Kosice murió ayer a los 92 años. La célebre y utópica “Ciudad Hidroespacial” (1971) fue una de sus obras más importantes en la vanguardia argentina.
A los 92 años murió ayer el artista plástico Gyula Kosice, leyenda del período heroico de la vanguardia argentina y pionero del arte cinético y el movimiento Madí. Su deceso se produjo por la mañana por complicaciones de una neumonía, según informó su familia. En los últimos tiempos se lo veía en una silla de ruedas (así apareció en una muestra en el CCK), aunque siempre lúcido y lleno de energía.

En el barrio de Villa Crespo, en su taller de la calle Humahuaca, el artista albergaba su propio museo, rodeado por sus célebres obras. En uno de los últimos diálogos con este diario, Kosice habló sobre su vida, sobre su pasado y también sobre las alegrías de su presente. Contó con orgullo los detalles de la muestra que exhibió en el Centro Pompidou de París en 2013, cuando la curadora de "Modernités Plurielles, 1905-1970", Camille Morineau le dedicó una inmensa sala y lo colocó en un papel estelar. En el exhaustivo libro "Gyula Kosice" publicado por el Centro Pompidou, Morineau destacó que en la década del 40, Buenos Aires se convirtió "el centro neurálgico del renacimiento del arte en América Latina", y que "debemos ver en Kosice un actor cultural esencial del escenario internacional. [...] Kosice no ha dejado de impulsar el arte Madí y el arte argentino fuera de su territorio nacional, introduciendo al mismo tiempo en su país, las tendencias más actuales".

Hoy, en los tiempos globales, el viejo dicho de "triunfar en París" para ser finalmente reconocido en la Argentina, continúa de algún modo vigente. Kosice mostró entonces con una inmensa sonrisa las imágenes de la Fundación Museo del Parco en el interior del país, donde levantaron un pequeño museo para sus obras y el arte Madí. En Salta, cerca de la casa de Lola Mora y en un paraje llamado La Candelaria, el italiano Daniel Crippa, dueño de un museo bellísimo en Portofino, compró la estancia "El milagro" y abrió una sala de exposiciones donde funciona un taller de arte para jóvenes.

En Buenos Aires, el Museo del artista ocupa una de las típicas casas bajas del barrio, tan sólo una baldosa delata su presencia con el nombre. Pero su interior es realmente fabuloso: una verdadera fiesta visual. Allí están las sorprendentes obras que realizó Kosice durante su vida. El esplendor del neón de las radiantes esculturas lumínicas Madí (1946) nos recuerda que fue el primer artista que utilizó este material en el mundo. También llevan su firma las esculturas hidráulicas dado que, como precursor, introdujo el agua como elemento esencial de sus obras (1949). En el campo de la creación Kosice fue además el padre de la célebre y utópica "Ciudad Hidroespacial" (1971), un conjunto de obras que había anticipado en la revista "Arturo", cuando en 1944 dijo: "El hombre no ha de terminar en la Tierra". El arte y la vida se perciben como una unidad en este espacio, un lugar donde la angustia, el mal que padece el hombre, está erradicada por siempre. Las bellísimas naves de Kosice con sus luces azules son los vehículos que conducen al encuentro de la felicidad.

Kosice contaba que nació en Hungría en 1924 (aunque su ciudad natal, también llamada así, pertenece a la actual república de Eslovaquia), y que a los cuatro años llegó con su madre y sus hermanos a Buenos Aires, donde se encontraba su padre. Relataba que desde niño aprendió a volcar su sensibilidad en el arte, materia que luego se dedicó a estudiar de modo riguroso, influido por la frase de Leonardo: "El arte es cosa mental". Se sabe que concurrió a la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, que en 1942 comenzó a publicar sus escritos y en 1944 realizó sus primeras obras. Al hablar del pasado, decía que con sus amigos (Rhod Rothfuss, Carmelo Arden Quin, Tomás Maldonado, Edgard Bayley, Lidy Prati) conoció a Grete Stern, quien le brindó acceso a las publicaciones de la Bauhaus y a las obras de los grandes maestros de la abstracción. Así descubrió que para crear una obra de arte no era necesario copiar ni imitar o deformar la naturaleza, y junto con el grupo decidió fundar Arturo. Revista de Artes Abstractas, cuyo único ejemplar se publicó en el verano de 1944. Ese mismo año, inspirado por los aires renovadores de la vanguardia que conmovían la conservadora Buenos Aires, creó "Röyi", la primera escultura articulada y móvil. En 1945 estuvo entre los fundadores del movimiento de Arte Concreto Invención; en 1946 creó el Movimiento de Arte Madí y escribió el Manifiesto. Desde 1949 el agua fue un elemento esencial de sus esculturas hidráulicas y escribió el manifiesto "La arquitectura del agua en la escultura".

En esos años 60 llegaría el reconocimiento internacional y las muestras en Londres, París, Nueva York y la Documenta de Kassel. La vida de Kosice fue una sucesión inagotable de momentos brillantes. En el año 1968, cuando Jorge Romero Brest presentó una muestra antológica con más de 100 obras en el Instituto Di Tella, Kosice provocó una lluvia artificial en la calle Florida. Su último sueño era volver a Florida e instalar una escultura llamada "Júbilo", allí mismo, y para siempre. No pudo ser. Pese a sus reclamos, el pedido continúa en la Legislatura porteña, a punto de ser aprobado, pero ya no lo podrá ver.

Dejá tu comentario