14 de agosto 2018 - 22:11

Muy grave: nuevos ataques a jueces que juzgan a narcos

• BALACERA CONTRA EDIFICIOS Y MENSAJE ESCRITO DE TINTE MAFIOSO
Preocupa logística utilizada en los diversos casos. Se trata de magistrados que investigaron y procesaron a los líderes de la peligrosa banda conocida como “Los Monos”, cuyo jefe está preso en Resistencia, Chaco.

Miguel Lifschitz y Antonio Bonfatti.
Miguel Lifschitz y Antonio Bonfatti.
Bajo un patrón casi idéntico al de organizaciones narcos internacionales, la ciudad de Rosario se convirtió en una trampa para los jueces que investigaron, procesaron o condenaron a miembros de la organización criminal Los Monos.

En las últimas semanas una sucesión de ataques a balazos contra domicilios o lugares vinculados con los magistrados encendió una alarma adicional en el Gobierno del socialista Miguel Lifschitz, porque la logística con la que operan los sicarios excede la capacidad de acción de las fuerzas locales.

En la madrugada de ayer, un nuevo episodio con disparos contra el frente de un edificio -en el que habría vivido la jueza titular del tribunal que a partir de hoy tendrá a su cargo la revisión de la sentencia que condenó a prisión a los jefes de Los Monos-, seguido de un mensaje de tinte mafioso escrito en un pedazo de cartón ("Dejá de meter pibes presos"), profundizaron la preocupación en el plano oficial.

La compleja lucha contra el narcotráfico en esa provincia -en especial, en la ciudad de Rosario- viene siendo uno de los talones de Aquiles de la gestión del Frente Progresista, que gobierna el distrito desde hace casi doce años a la sombra de ese cáncer invencible al que no parece estar ganándole la batalla, pese a las diversas acciones, genuinas, que se vienen dando desde lo institucional y lo judicial. Incluso desde la gestión del exgobernador Antonio Bonfatti, quien fue víctima de un atentado contra su domicilio que nunca fue esclarecido.

La problemática del narcotráfico excede el drama rosarino: desde hace varios años se convirtió en una pandemia mundial y, en el caso de la Argentina, ciudades como Rosario o Mendoza sirven como puerta de entrada y salida para el accionar de bandas organizadas que operan u operaban muchas veces con fuerte apoyo logístico y en connivencia también con los poderes policial y político locales.

¿Pero por qué el narcotráfico sigue anclado en esta región? Hay una respuesta simple que ensayan varios investigadores de causas vinculadas con las drogas: los puertos sojeros, como Rosario y Santa Fe, son ideales para pasar droga porque hay mucho movimiento y no hay escáneres que puedan detectarla. De la mano de una crisis económica creciente, aseguran, determinan un escenario perfecto.

Días atrás, la magnitud de la crisis y una balacera contra un edificio judicial forzaron un enérgico planteo del Colegio de Magistrados y de la Corte al Gobierno local de garantías para la vida de los magistrados que revisan esas causas calientes. Una preocupación que el propio gobernador trasladó a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, el viernes pasado, mientras casi en simultáneo una lluvia de balas impactaba en otro inmueble, en este caso contiguo al domicilio del expresidente de Rosario Central Horacio Usandizaga, padre de la jueza Marisol Usandizaga, otra integrante del tribunal que condenó a Los Monos.

Atentados que, según el fiscal general de Santa Fe, Jorge Baclini, podrían tener el mismo autor intelectual: Ariel Máximo "Guille" Cantero, el temible jefe de Los Monos alojado ahora en un penal de Resistencia, Chaco.

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