26 de enero 2017 - 23:39

Negocian con la UOM plan de reconversión

• FRENTE A LA ELIMINACIÓN DE ARANCELES DE IMPORTACIÓN DE COMPUTADORAS
Se dictó una tregua en el conflicto en Banghó. Buscan que sea el caso testigo de una actividad clausurada y relanzada con otro perfil productivo.

Negocian con la UOM plan de reconversión
El Gobierno inició una negociación con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) para impulsar una reconversión de las fábricas locales de computadoras a otras producciones, al tiempo que dictó una tregua en el conflicto más emblemático de esa actividad, en la planta de Banghó, en Vicente López, con la consecuente reincorporación de unos 250 operarios despedidos. Las tratativas incluyeron un mano a mano entre Mauricio Macri y el jefe del gremio, Antonio Caló. La propuesta del Ejecutivo encuentra resistencias dentro de la UOM.

En la superficie, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria frente a la crisis de Banghó, que anunció la desvinculación de todos los metalúrgicos de una de sus plantas frente a la inminente eliminación de los aranceles a la importación de computadoras. En la cartera laboral explicaron que bajo el paraguas de esa tregua se le ofrecerá a la compañía -previo aval de la UOM- el Programa de Transformación Productiva (PTP), que otorga subsidios para las firmas imposibilitadas de competir con producciones importadas y dispuestas a modificar su perfil industrial.

La negociación ayer corrió por carriles paralelos: en Trabajo, con una reunión entre las autoridades de la fábrica de Vicente López y los delegados sindicales, junto con los dirigentes de la UOM Francisco Gutiérrez, Abel Furlán y Emiliano Gallo. Al mismo tiempo, Caló y Macri mantuvieron un contacto reservado -en el gremio dijeron que fue en la quinta de Olivos- para conversar sobre la crisis de la industria en general y la de ensamblaje de computadoras en particular. Sólo en esa actividad se calcula que se desempeñan unos 10 mil operarios.

La herramienta que esgrimió el Gobierno fue la misma. El PTP, lanzado en noviembre de manera conjunta por los ministerios de Producción y Trabajo, contempla subsidios a empresas afectadas por la competencia externa con dos objetivos: en el mejor de los casos, reconvertir su actividad a otra; caso contrario, engrosar las indemnizaciones de los operarios que terminarán por ser despedidos. Este último punto es el que generó más rechazo en sectores de la UOM ayer, una vez expuesto como llave del conflicto.

"No queremos ese plan porque implica despidos más baratos y beneficios fiscales a empresas para un cambio de perfil productivo que nadie aclara. Antes de eso queremos discutir por qué no se pueden construir computadoras en la Argentina. Esto de abrir las importaciones en ese sector parece una revancha por la participación del sector en el programa Conectar Igualdad", le dijo Gutiérrez a este diario en alusión a uno de los planes emblemáticos de Cristina de Kirchner que incluía la entrega de netbooks a estudiantes. El debate que atraviesa la UOM se trasladará hoy a Mar del Plata, al encuentro convocado por Luis Barrionuevo y Hugo Moyano y que promete contar con más de un centenar de gremios de todas las corrientes internas de la CGT, en el hotel de los gastronómicos. Allí se empezará a definir el perfil de la central obrera entre quienes impulsan sostener las negociaciones con el Gobierno y quienes alientan ya mismo un conflicto.

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