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Newell’s también se prendió de la punta
David y Goliat. Maximiliano Oliva (1,69) intenta marcar de alto a Joaquín Boghossian (1,93), una tarea imposible. Al revés que en la Biblia, esta vez ganó Goliat.
Tigre, después de tocar fondo ante Lanús, cambió su esquema y algunos de sus jugadores emblemáticos, y armó un 4-4-1-1 para luchar el partido en la mitad de la cancha y, aunque perdió, demostró una gran mejoría en su funcionamiento.
Newells, con Bernardi y Barrientos, buscó hacerse dueño de la mitad de la cancha y desde allí presionar para manejar la pelota en campo contrario, pero no pudo lograrlo, por lo que el partido se hizo trabado y con pocas situaciones de gol.
En ese marco, Newells se puso en ventaja gracias al talento de Mauro Formica para definir una pelota que le quedó en la puerta del área, pero la alegría le duró poco porque 2 minutos después Boghossian quiso rechazar un centro de Leone ante la presión de Luna y venció su propia valla.
Parecía «un empate cantado» hasta que Boghossian le ganó de arriba a Oliva (le lleva 20 centímetros), y con un cabezazo le dio la punta a Newells.


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