19 de noviembre 2014 - 00:00

Nicole: complican más a acusado

 Una testigo aseguró ayer que el detenido Lucas Azcona llegó a su trabajo herido, "empapado en sangre" y tapando su mano derecha herida con una remera blanca, el 15 de julio, cuando fue asesinada la estudiante chilena Nicole Sessarego Borquez en la puerta del edificio en el que vivía, en el barrio porteño de Almagro. Se trata de una joven llamada Susana Vanesa, quien era compañera de trabajo de Azcona en el hospital Méndez, donde ambos prestaban servicios para una empresa de limpieza, contó uno de los abogados de la familia de Nicole, Julio Cisterna.

La joven relató ante el juez de Instrucción Luis Zelaya, a cargo de la causa que el 15 de julio, Azcona, vestido de negro, como usualmente lo hacía, llegó a su trabajo "lleno de sangre", con "la cara y el cuello con salpicaduras" y con una herida en el dedo de la mano derecha, que cubría con una remera blanca también "empapada en sangre", lo que le llamó la atención porque él nunca usaba ropa de ese color.

Para el querellante, el testimonio de la joven es "sumamente importante" porque no sólo indica el estado en el que llegó el acusado a su trabajo el día del crimen, sino porque hace referencia a una prenda blanca, lo que coincide con las imágenes de las cámara de seguridad tomadas a la madrugada del 15 de julio en Almagro, donde se ve al agresor limpiarse la mano con algo de ese color.

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