28 de enero 2010 - 00:00

“Nine”: Fellini ligth con música estridente

Las destacables Cotillard y Cruz con Daniel Day-Lewis, que será buen actor, pero canta pésimo, igual que otras estrellas de «Nine». La señorial Sophia Loren aparece poco, y Nicole Kidman, casi nada.
Las destacables Cotillard y Cruz con Daniel Day-Lewis, que será buen actor, pero canta pésimo, igual que otras estrellas de «Nine». La señorial Sophia Loren aparece poco, y Nicole Kidman, casi nada.
«Nine» (EE.UU., 2009, habl. en inglés e italiano). Dir.: R. Marshall. Guión: M. Tolkin y A. Minghella, sobre el musical de A. Kopit. Int.: D. Day-Lewis, P. Cruz, J. Dench, M. Cotillard, N. Kidman, K. Hudson, Fergie, S. Loren, R. Tognazzi. 

«Nine», el musical, es un pasatiempo de 1982 que reduce «8 y medio» a las aflicciones de un director adúltero en una Italia vista con la mirada turístico-sexual de los norteamericanos. Un Fellini light, americanizado mal, pero, en fin, es su problema. Intérprete fue el recordado Raúl Juliá, que le puso ternura y sensualidad. Repositor, Antonio Banderas, otro latino. Acá se puso en el Metropolitan, 1998, con Juan Darthés, Sandra Ballesteros y Luz Kertz, dirección del inglés Jonathan Butterell.

«Nine», la película, es un bodrio de 2009 que reduce el «Nine» musical aunque le inserte otras cositas gracias al primer adaptador, Anthony Minghella, a cuya memoria está dedicado el trabajo. Intérprete, Daniel Day-Lewis, que será un gran actor pero no tiene nada de latino, ni sentido del humor, ni oído musical, y canta horrible. Hay tres canciones nuevas, faltan otras, son todas rutinarias, poco inspiradas, estridentes. En fin.

Vamos al elenco. Judi Dench grita «Follies Bergeres» acentuando tanto la «rgrr francesa» que parece Rabinovich en una parodia de Les Luthiers. Kate Hudson en rol de editora de «Vogue» grita un promocionado «Cinema Italiano» de estilo visual MTV, pero al menos actúa bien su personaje. Fergie es una Saraghina anoréxica si la comparamos con la original, y habla sin necesidad, pero su número es bastante ampuloso, carnoso, y ordinario como para atrapar clientes. Más ordinaria aún, Penélope Cruz haciendo una reventada impresentable, pero ella y Marion Cotillard son lo mejor de la obra. Relevante, la Cotillard como esposa despechada, sobre todo cuando interpreta «Take It All» en una puesta bien a lo Bob Fosse. Renglón aparte, Sophia Loren, con el señorío y la sola magia de sí misma, en muy breves apariciones. Y eso es todo, porque el resto no tiene cómo lucirse, y Nicole Kidman aparece tan poco que ni merece registro. Además nadie baila, sólo se limitan a posar, caminar y caderear ante las cámaras, y en el caso de Fergie, golpearse el muslo y el hombro con una pandereta. ¿Realmente será un musical?

¿Qué decir de bueno? La ubicación de los cantos como monólogo interior en medio de una charla, la presentación del primer número musical, con luz creciente y mujeres estilizadas que parecen listas para desfilar por Piazza Spagna, la nostalgia de ver tanta gente fumando a pleno (la acción se ambienta en Italia 1965) y escuchar muy de pasada unos segundos de «24.000 besos» por Adriano Celentano y otros pocos temas de viejos tiempos, y un diálogo fugaz entre el protagonista y el marido de su amante. El fulano busca equilibrar las cosas diciéndole al cornudo «Pero ella lo quiere». Y el otro le responde «Soy el marido» como quien dice «Lógico, faltaba más, ¿usted qué se cree?».

Otro mérito: ver esta película despierta inmediatas ganas de ver «8 y medio» de nuevo, para sacarse el mal gusto.

Director, Rob Marshall, a quien mejor recordemos por «Chicago».

P.S.

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