20 de abril 2015 - 13:09

Nisman: fiscal define si toma denuncia (difícil)

 En las próximas 48 horas se definirá si le queda algún tipo de futuro a la denuncia de Alberto Nisman contra funcionarios del Gobierno por supuesto encubrimiento de la pista iraní en el caso AMIA. La apelación del fiscal Germán Moldes debe ser sostenida por Javier De Luca, fiscal general de la Casación Penal, para que luego tres camaristas decidan sobre el caso.

Si De Luca fuera a desestimar la denuncia, podría dejar que los plazos procesales expiren, aunque también podría desistir de la apelación, lo cual incluye una fundamentación.

Ese escenario no estaría exento de cierta dosis de ironía: tras la desestimación del juez Daniel Rafecas, el fiscal Moldes (organizador central del 18F) sostuvo el caso de Nisman y lo llevó ante la Cámara Federal, que optó por confirmar a Rafecas. Al día siguiente de ese fallo de la Sala I, Moldes podría haber apelado en silencio absoluto sin mencionar a ningún fiscal de la Casación. Optó por exponer sus cálculos de calendario en público, fue recusado por el Gobierno, la Cámara debió tratar la recusación y para cuando confirmaron a Moldes, el turno de De Luca ya estaba por iniciarse. La Sala I, más allá de su criterio, se venía manejando con velocidad. Aun si hubieran dilatado la definición hasta llegado el turno de De Luca, habrían sido los camaristas quienes cargarían con la acusación de Forum Shopping. En definitiva, el principal responsable de que el destino del caso esté en el despacho de De Luca (dedicado integrante de Justicia Legítima) es el propio Moldes, una realidad que hasta los propios colaboradores del fiscal admiten.

Los mismos jueces que integran la Sala de la Casación en la que debe tratarse el caso (Luis Cabral, Gustavo Hornos y Ana María Figueroa) están a cargo del destino de Claudio Bonadío en el caso Hotesur.

La decisión sobre la recusación contra el juez no estuvo ni cerca de concretarse en el primer acuerdo entre los camaristas. Figueroa dice necesitar tiempo para estudiar un caso que se compone por diez carillas.

Para Cabral es un desafío, porque, como referente del gremio de jueces, es el destinatario de todas las miradas, especialmente entre sus colegas de la lista bordó, la más distante del kirchnerismo. La expectativa gira en torno a que Cabral influya sobre Figueroa, a quien le ha brindado amplios márgenes de acción en la Asociación de Magistrados. Esto, obviamente, antes de que la jueza iniciara contactos para lograr una nominación a la Corte Suprema.

Los casos Nisman y Hotesur reflejan la cada vez más notable incapacidad de predecir la actuación de los magistrados.

No es una cuestión inocente: la coherencia en la doctrina y la jurisprudencia es también un mecanismo de seguridad jurídica, la misma que el círculo rojo reclama en todos sus cónclaves y que ha llevado en los últimos días hasta el cuarto piso de la calle Talcahuano.

En estos ámbitos se menciona como inquietante que prácticamente no existan salas en el fuero federal que tengan un entendimiento predecible. La real politik vive su mejor momento en las instancias más decisivas.

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