20 de febrero 2009 - 00:00

No bajarán las retenciones. ¿Se cancelará el encuentro?

Para el Gobierno la reunión del martes con los miembros de la Mesa de Enlace será la continuación de las negociaciones que mantuvieron hasta esta semana Julio De Vido y el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati. Ése es el mensaje que llevará la ministra de Producción, Débora Giorgi, al encuentro con los representantes del campo: que la propuesta que el titular de la cartera de Planificación llevó a esas tres reuniones y que no incluye la posibilidad de reducir las retenciones a la soja, se mantenga y se comience a trabajar en el resto de los capítulos sobre los que, según el Gobierno, había comenzado a haber algún tipo de coincidencias con Biolcati.
Como para que no haya malas interpretaciones sobre la iniciativa, estará sentado el martes en la mesa de negociación el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, presente en calidad de oyente en dos de los tres encuentros que mantuvieron el ministro de Planificación y el ruralista desde enero.
Así, la oferta que Giorgi planteará incluirá la posibilidad de flexibilizar el comercio interno de carnes, abrir en parte las exportaciones pecuarias, discutir sobre el nivel de retenciones para el maíz y el trigo, conversar sobre el precio del litro de leche (hoy en un peso), mejorar los subsidios para las economías regionales y los fletes, y acelerar los tiempos para las devoluciones impositivas.
De lo que no se hablará es de la posibilidad de discutir reducciones a las retenciones a las exportaciones de soja. La letra oficial repetirá argumentos sobre la solidaridad, de manera que los que más ganaron en los últimos años sean ahora los que más aporten. Además se hablará sobre la obligación de cumplir los compromisos de las obras de infraestructura que se financian con el aporte de las retenciones. Así, hasta anoche, el único aporte negociador que parecían dispuestos a ofrecer desde Olivos era que no concurriese al encuentro el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Tampoco se discutirá el martes sobre la posibilidad de dar marcha atrás con la decisión de modificar el régimen de las cartas de porte, por el cual se le quitaron a la Federación Agraria Argentina, de Eduardo Buzzi, ingresos anuales por casi $ 100 millones.
La convocatoria al encuentro de la semana próxima fue enviada ayer a media mañana vía fax desde el ministerio de Giorgi, con dirección personal a Biolcati; al titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías; al de Coninagro, Carlos Garetto; y a Buzzi.
Precisamente, Giorgi y el resto del Gobierno siguieron de cerca la conferencia de prensa de ayer del campo, en la cual los dirigentes anunciaban que aceptaban el convite, pero que antes irían al paro y que suspenderían las protestas dos horas antes de la reunión. Obviamente, varios pasajes del mensaje de la Mesa de Enlace cayeron como un balde de agua fría en la ministra. Especialmente el momento en que entre Buzzi y Llambías se reían ante la pregunta sobre si se la considera a Giorgi con autoridad y poder como para tomar decisiones. Para la ministra se trató de una descalificación medida y no espontánea y de una provocación. En el Gobierno se habló en general de un «discurso descalificador» y que encierra «objetivos políticos más que sectoriales», según dijo a este diario una alta fuente de Planificación.
Giorgi había sido comunicada la noche del miércoles sobre la reunión, minutos después que el delegado de Néstor Kirchner, Miguel Núñez, leyera un comunicado donde se daban detalles de los encuentros secretos de De Vido y Biolcati.
Algunos funcionarios cercanos a Kirchner especulaban incluso con que la reunión del martes no estaría del todo firme a partir del tono con que habló ayer la Mesa de Enlace. La decisión final será tomada el domingo a la noche en Olivos y dependería de la fuerza que tenga la protesta y huelga del campo que terminará horas antes del inicio de la cumbre, el próximo martes a las 14, y de la impresión que estos movimientos provoquen en Olivos. Si éstos tienen fuerza de movilización y éxito en la suspensión de actividades, la reunión puede no concretarse. Si, por el contrario, la fuerza de la protesta es débil y concentrada en algunos polos concretos, tal como espera el Gobierno, la cita se concretaría.

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