En el comentario del lunes mencionamos que la contabilidad creativa de Alcoa había sido premiada con una suba del precio de las acciones en el after market. Lo que no alcanzamos a comentar es que escondido entre los números se encontraba el pago de u$s 180 millones para cerrar con el Departamento de Justicia una causa de soborno en Baréin. Esto no modificó sustancialmente los números, pero grafica cuán "opacas" pueden ser las operaciones de algunas firmas. Ayer el Dow sumó un 0,5% y cerró en 15.300,34 puntos, anotándose así cuatro ruedas consecutivas en suba. Lo más llamativo de la sesión no fue esto, sino que el S&P500 quedó apenas un 1% debajo de su máximo histórico (1.669,16 puntos marcados el 21 de mayo pasado) en tanto el NASDAQ finalizó en el nivel más alto desde octubre de 2000. Dejando de lado que podamos o no estar presenciando una apuesta en favor de los resultados contables del último trimestre, el que estemos transitando terreno de récords y que el índice VIX -índice del temor- apenas orille los 14 puntos sugieren (si no fuese que el volumen negociado estuvo un 10% debajo del promedio diario para lo que va del año, hubiéramos dicho que lo gritan) que los inversores no le temen a la eventual finalización de la actual política expansiva de la Reserva Federal. En horas, el organismo difunde las minutas de la reunión de junio. Volviendo a la temporada contable, los analistas esperan una merma general de las ventas del segundo trimestre del año, pero una recuperación para el último. Al viernes último los preanuncios negativos para el S&P500 superaban a los positivos 6,5 a 1 y del incremento del 6,1% de ganancias que se esperaba en abril la estimación cayó al 2,9%.
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