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No todo está escrito: el Congreso y la Justicia tienen la última palabra
Los expertos consideran prácticamente inviable la construcción del muro en la frontera con México por los altos costos, y prevén una lluvia de demandas nacionales e internacionales.
“NO” AL “NO”. En Boston, decenas de miles de personas se manifestaron en contra del endurecimiento de la política migratoria del país, denunciada como xenófoba y racista.
El Gobierno de Trump no puede simplemente utilizar fondos federales para pagar los planes de inmigración del presidente. En primer lugar, el cuerpo legislativo tiene el poder de designar cómo se deben gastar los dólares de los contribuyentes, y tampoco cuenta con ahorros suficientes para destinar fondos a tales fines dada la gran deuda federal.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, apoya incluir la financiación del muro en los presupuestos, que ha valorado en unos 15.000 millones de dólares, pero la aprobación depende también de los demócratas, aunque no tengan la mayoría en las cámaras legislativas.
"No son todo cosas que necesariamente pueda hacer por su cuenta. En cierto sentido, las órdenes son una combinación de directivas y solicitudes", explicó Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro de Estudios de Inmigración, que apoya un control más duro de la inmigración en el país.
Expertos en seguridad fronteriza y exfuncionarios del Departamento de Seguridad Nacional, así como exasesores legislativos, indicaron que además del costo, la construcción del muro se enfrentaría a problemas de ingeniería, medioambientales, litigios con ganaderos y terratenientes, e incluso problemas geológicos.
"Construir el muro sería una empresa sin precedentes, logística, financiera y de recursos. Y no se va a erigir de la noche a la mañana tampoco. Es un gasto enorme", dijo Joanne Lin, de la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU).
Aunque debe contar con la aprobación de una partida presupuestaria del Congreso para levantar el muro, Trump dejó claro que, pese a que los estadounidenses paguen por adelantado la factura, serán los mexicanos quienes "reembolsen el 100%".
En este sentido, insinuó la posibilidad de imponer un impuesto del 20% sobre las importaciones procedentes de México para costearlo, algo que no podría hacer dentro del vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que EE.UU. firmó con México y Canadá.
No es ningún secreto que el presidente estadounidense pretende renegociarlo, pero eso tampoco será tan sencillo. "Un aumento repentino de los costos del comercio es una receta para la desaceleración, y tal vez la recesión, ya que los costos más altos interrumpen la cadena de suministro", explicó el profesor de economía de la Universidad de Michigan Hoyt Bleakley.
"Esto no importa mucho si se aplica a flujos comerciales entre EE.UU. y un país pequeño al azar, pero México está ahora muy integrado en la manufactura de América del Norte. Un gran incremento en el costo de las transacciones transfronterizas haría a muchos de los fabricantes de EE.UU. significativamente menos competitivos tanto en el país como en el extranjero", afirmó Bleakley.
Además, las acciones de Trump pueden encontrar escollos en las cortes, ya que las organizaciones en defensa de los inmigrantes y grupos civiles podrían llevar sus decisiones a los tribunales.
| Agencia EFE |


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