12 de agosto 2011 - 00:00

Nueva guerra, ahora en el entretenimiento vía celular

Los teléfonos celulares se han transformado en mucho más que meros aparatos de comunicación portátiles; son verdaderos minicentros de entretenimiento. En ese contexto, existen varias compañías que se disputan la imposición de un estándar, y la semana pasada se ha difundido un estudio que establece que un tercio de los «teléfonos inteligentes» (smartphones) de los Estados Unidos utilizan el sistema operativo Android, creado por Google. Asimismo, todos los grandes fabricantes de celulares del mundo que no sean RIM (Blackberry), Apple o Nokia, lanzan al mercado teléfonos con ese software, que cuenta con una enorme cantidad de aplicaciones -gratuitas en su mayoría-, a la altura de la mencionada Apple. A partir de esta realidad, los grandes competidores de Google, como Microsoft u Oracle, han desplegado una campaña judicial contra Android, acusando al sistema operativo de infringir patentes propias. La campaña incluye avances sobre el creador del software, pero también sobre algunos fabricantes de celulares, aduciendo que lesionan derechos de patentes propias como de otras que han adquirido en el mercado a compañías ya desaparecidas. La reacción de Google no se hizo esperar, y en una declaración pública, David Drummond, ejecutivo del área legal de la empresa, denunció que se trata de una campaña para entorpecer el desarrollo de Android, señalando particularmente a Microsoft, que compró patentes de una empresa desaparecida llamada Nortel y ahora presiona a los fabricantes de celulares para que le paguen una regalía extra para evitar problemas legales. Microsoft respondió que en su momento Google se negó a comprar conjuntamente patentes de este tipo, por sus ambiciones monopólicas. El tema no sólo afecta a los celulares sino que también repercute en el segmento de las tablets, donde Apple se ha hecho fuerte con la iPad pero es seguida de cerca por una multitud de fabricantes que han optado por Android y, en menor medida, Windows 7. Así, las nuevas tecnologías de entretenimiento se ven envueltas en una nueva guerra comercial, cuyo resultado todavía es incierto y que puede desarrollarse durante años.

Horacio Moreno

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