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Nuevo Congreso en EE.UU., otro escollo para Obama
John Boehner fue reelegido ayer como presidente de la Cámara baja del Congreso estadounidense, pero debió enfrentar un mal trago: el repudio de algunos de sus correligionarios republicanos, que le reprochan haber votado la suba de impuestos a los más ricos propuesta por Barack Obama.
En medio de ceremonias protocolares, el legislador republicano por Ohio John Boehner fue reelegido por otros dos años como presidente de la Cámara de Representantes, pese al malestar de varios conservadores que no le perdonan haber votado a favor del polémico plan fiscal bipartidario el martes pasado.
Tras ser reafirmado en el cargo con 220 votos, nueve republicanos se abstuvieron o votaron por otra persona; Boehner tomó juramento a los miembros de la Cámara baja, incluyendo los 82 nuevos representantes.
«(Los votantes) nos mandaron acá no para ser algo, sino para hacer algo, o como me gusta decir, para hacer lo correcto», enfatizó Boehner, quien fue recibido con una ovación en el pleno de la Cámara, repleto de familiares de los legisladores.
En su discurso, Boehner reiteró su queja de que la deuda nacional, que superó los 16,4 billones de dólares, está afectando el desarrollo económico de EE.UU., aunque señaló que el Congreso afronta nuevas «oportunidades» para responder a los problemas más apremiantes del país.
El «sueño estadounidense» estará en peligro siempre que no se elimine el «peso del ancla de la deuda» para «liberar a nuestra economía», advirtió Boehner. En el Congreso, continuó, hay cabida para líderes que quieren ser «la voz decidida del pueblo», no para quienes busquen figurar «bajo los reflectores» o victorias políticas personales.
Por su parte, el vicepresidente de EE.UU., el demócrata Joseph Biden, prestó juramento a los 12 nuevos senadores, entre ellos el hispano republicano Ted Cruz, y al también republicano Tim Scott, en reemplazo de Jim DeMint, quien renunció para presidir
la conservadora Fundación Heritage.
El 113er. Congreso votará hoy la primera partida de fondos para los damnificados por el huracán Sandy, de entre una larga lista de asignaturas pendientes.
Esa lista incluye asuntos decisivos, como elevar el techo de la deuda nacional para evitar que EE.UU. caiga en mora; recortes al gasto público por unos 110.000 millones de dólares; medidas para restringir el acceso a las armas de fuego, y reformas a los programas de beneficencia social.
La reforma migratoria, para regularizar a once millones de indocumentados, es otra de las prioridades, después de que el presidente Barack Obama lograra la reelección gracias al voto hispano.
Tras los comicios del pasado 6 de noviembre, los republicanos mantienen el control de la Cámara baja, de 435 escaños, pero los demócratas ganaron algunas bancas en ese cuerpo y retienen el control del Senado, compuesto de 100 escaños.
En la nueva sesión, los hispanos hicieron historia al aumentar sus números de 24 a 28 en la Cámara baja, y de 2 a 3 en el Senado. Además, el nuevo Congreso cuenta con el primer legislador hindú, la primera legisladora abiertamente homosexual y cuatro legisladores nacidos en la década de 1980, mientras que las mujeres de ambos partidos aumentaron su número a 100, con 80 en la Cámara baja y 20 en el Senado.
Los republicanos tienen 234 escaños en la Cámara baja, una pérdida de ocho respecto de la sesión anterior, mientras que los demócratas suman 201, un aumento de ocho respecto de los 193 de la sesión que concluyó el miércoles. En el Senado, los demócratas mantienen 55 escaños, incluyendo a dos independientes que suelen votar con el Partido Demócrata, contra 45 republicanos.
La nueva formación, sin embargo, arrastra las disputas ideológicas de la anterior, considerada una de las menos productivas desde hace 60 años: los republicanos exigen más medidas de austeridad fiscal, mientras los demócratas presionan por mantener las ayudas a personas de escasos recursos.
Agencias EFE, AFP y Reuters,
y Ámbito Financiero


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