11 de enero 2013 - 00:00

Obama, sobre Lew: “Es uno de mis mejores asesores”

Barack Obama flanqueado por Timothy Geithner y Jack Lew, el saliente secretario del Tesoro y su reemplazante.
Barack Obama flanqueado por Timothy Geithner y Jack Lew, el saliente secretario del Tesoro y su reemplazante.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, nombró ayer a Jack Lew como nuevo secretario del Tesoro. Es un anuncio clave en el marco de la remodelación de su equipo para su segundo mandato a través de la elección de fieles colaboradores y, sobre todo, de personas con destacada capacidad de diálogo. «Jack tiene toda mi confianza», dijo Obama en un acto en la Casa Blanca aludiendo a quien fue hasta ahora su jefe de Gabinete, quien sustituirá como secretario del Tesoro a Timothy Geithner, el cual abandonará el cargo el 25 de enero próximo. Obama resaltó la experiencia de Lew en el servicio público y reconoció la labor que tuvo bajo su mandato. «En 1980 ayudó a rescatar la seguridad social, y se encargó de tres presupuestos consecutivos. Yo he visto cómo fue uno de mis mejores asesores», detalló el presidente estadounidense. Lew se desempeñó como jefe de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, y previo a ello fue director administrativo de Citigroup.

Obama dijo también que «Jack sabe que cada número en una página, cada dólar que presupuestamos, cada decisión que tomamos, debe ser una expresión de lo que deseamos ser como nación. Por ello, espero que el Senado lo confirme lo más rápido posible».

Lew, de 57 años, experto en cuentas públicas, es seguramente una figura poco carismática. No es conocido o estaba metido en el mundo económico financiero como otros candidatos para el puesto de secretario del Tesoro, como el consejero delegado de JP Morgan Jamie Dimon. Pero para Obama apostar por él significa tener a uno de sus colaboradores de mayor confianza sentado en la difícil mesa de negociación con los republicanos para abordar los recortes de gasto y la reducción del déficit. Es como si en esa mesa se sentase directamente Obama, pero con la indudable preparación de Lew.

Su primer desafío será obtener sin demoras un aumento del tope de endeudamiento de EE.UU., actualmente en u$s 16,394 billones y del cual el Estado federal está apenas por debajo. Pero esa situación sólo podría durar hasta fines de febrero. También deberá abordar los recortes automáticos del gasto público previstos para fines de febrero luego de ser pospuestos en un acuerdo alcanzado para evitar el «precipicio fiscal», un escenario que además de los recortes preveía aumentos de impuestos a partir del 1 de enero, si no se modificaba la legislación.

Agencias ANSA y AFP

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