La gobernante democristiana y su homólogo socialista dejaron atrás sus tensiones por las políticas económicas del bloque y mantuvieron una reunión bilateral al margen de la cumbre en la que se abordó esta cuestión. Fuentes cercanas a las conversaciones dijeron al diario español El País que ambos quisieron mostrar "el enfado y la frustración" que invade a los líderes europeos, entre los que también figura el primer ministro italiano, Enrico Letta, por las revelaciones de que el seguimiento de la NSA incluyó masivamente a su país.
De acuerdo con la publicación, restaba anoche decidir si la condena se incluiría en las conclusiones de la cumbre, si sería parte de un comunicado independiente o si simplemente constaría en las declaraciones de los líderes. Con todo, éstos llamaron a limar pronto asperezas con Washington para evitar un deterioro de la cooperación transatlántica. Así, Alemania y Francia acordaron impulsar antes de fin de año una negociación con Estados Unidos para establecer un marco de cooperación sobre las prácticas de inteligencia.
La furia de los dirigentes comunitarios se expresó en sus declaraciones durante el pleno, con una unanimidad infrecuente para un bloque al que suele resultarle difícil conciliar su política exterior. "A los amigos no se los espía. Se lo dije a (Barack) Obama en su visita a Berlín y se lo dije nuevamente por teléfono" el miércoles, dijo Merkel, cuyo móvil habría sido pinchado por los servicios de espionaje estadounidenses. "No se trata de mí. Se trata de todos los ciudadanos. Necesitamos confianza entre socios y esta confianza se tiene que reconstruir", advirtió.
La Casa Blanca, que enfrenta una crisis sin precedentes con sus principales socios occidentales, se rehusó ayer a decir si había espiado en el pasado las comunicaciones de la canciller alemana. Su portavoz, Jay Carney, eludió responder sobre la pinchadura del celular que utilizó entre octubre de 1999 y el pasado julio. "Dejamos en claro que reunimos inteligencia en el extranjero igual que lo hacen todas las naciones", señaló y recordó que Obama le aseguró a Merkel que sus comunicaciones no están siendo espiadas en la actualidad ni lo serán en un futuro.
Washington sí desmintió las informaciones de prensa sobre un espionaje masivo de las comunicaciones en Francia, pero Hollande reaccionó ayer con dureza y solicitó el fin de esas prácticas.
Por su parte, el primer ministro italiano exigió "saber toda la verdad" luego que el semanario L'Espresso reveló el espionaje de la NSA, con apoyo del Cuartel General de Comunicaciones británico, que cayó sobre las llamadas telefónicas, los mails y el tráfico de internet en su país. "No podemos tolerar zonas de sombra o dudas. No son aceptables", remarcó ayer.
El daño de imagen que Estados Unidos está sufriendo entre sus aliados históricos es grave, pero la mayor preocupación de Obama son las consecuencias que podría tener una crisis de confianza en las relaciones transatlánticas, sobre todo en el ámbito económico. La Eurocámara sugirió ayer nuevamente suspender las negociaciones para un tratado de libre comercio.
El respaldo a la indignación de franceses, alemanes e italianos fue amplio entre los líderes europeos. El presidente de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), José Manuel Durao Barroso, consideró que un país puede dirigirse hacia el "totalitarismo" cuando un "Estado utiliza su poder de manera intrusiva en la vida de la gente".
| Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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