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Obama, en “sale”: baja costo en fiesta de jura
Barack Obama junto a su esposa, Michelle, y sus dos hijas, Sasha y Malia, en la investidura de 2009, a la que asistió una multitud récord.
De acuerdo con el Comité para la Investidura del Presidente (PIC, por su sigla en inglés), el abanderado demócrata jurará sobre dos ejemplares de la Biblia, uno usado hace 150 años por Abraham Lincoln y otro que fue propiedad del activista afroamericano Martin Luther King Jr.
Lo habitual es que el presidente lo haga sobre una sola Biblia -en la investidura de 2009 Obama sólo había usado la de Lincoln-, pero este año se optó por las dos porque ambas «reflejan la grandeza de la historia de la nación estadounidense», apuntó en un comunicado el presidente del PIC, Steve Kerrigan.
Si bien la ceremonia pública en la que Obama jurará sobre ambas biblias se realizará el próximo lunes 21 de enero, la legislatura comienza el domingo 20, por lo que ese mismo día el presidente realizará una «ceremonia privada» en la Casa Blanca en la que jurará sobre una Biblia propiedad de la familia de su mujer.
Está estimado que al día siguiente por lo menos unas 800.000 personas asistan al National Mall -la tierra que va desde el Monumento a Washington hasta el Capitolio- para escuchar a Obama decir: «Juro solemnemente (o afirmo) que desempeñaré fielmente el cargo de presidente de los Estados Unidos, y en ello al máximo de mis capacidades preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Esas palabras lo transforman de ciudadano común en presidente, y dan inicio a su segunda administración.
A diferencia de lo que sucedió en 2009, cuando se realizaron 10 fiestas oficiales, en esta oportunidad se planificaron sólo dos: una para los miembros del servicio militar y otra para el público general. Los organizadores también planificaron un concierto infantil para la mañana del sábado previo a la juramentación.
Durante el evento público no se escatimarán efectos especiales, pantallas gigantes, desfiles y presencias destacadas, como la afamada cantante Beyoncé y otros artistas locales. Esta ceremonia es desde siempre costeada por los seguidores del mandatario de turno y donantes privados.
En 2009, Obama logró juntar u$s 53 millones para tal fin. Específicamente, el dinero aportado por el Estado es destinado a la seguridad del evento, a lo que es difícil de estimar un valor. Aunque el Servicio Secreto no lo comenta en absoluto, fuentes internas revelaron que el Gobierno federal reembolsó unos u$s 44 millones en la investidura anterior. Un gasto que podría generar polémica debido a la crisis financiera que atraviesa el país desde 2008.


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