25 de mayo 2010 - 00:00

Obispos anticipan pedido de unidad en tedeums del 25

Héctor Aguer
Héctor Aguer
Los obispos de todas las provincias ultimaban anoche los detalles de las misas de tedeum que se realizarán en sus catedrales con motivo de los festejos por el Bicentenario. Ayer, casi como un anticipo de lo que será el contenido central de las homilías de hoy, varios religiosos hicieron un llamado a la «unidad», precisamente en un contexto político marcado por los desencuentros.

Esas divisiones signarán las principales celebraciones religiosas que estarán encabezadas por el cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, en la Catedral metropolitana; y el arzobispo Agustín Radrizzani en la Basílica de Luján. Como se sabe, Cristina de Kirchner asistirá al tedeum de Luján, mientras que los referentes de la oposición y el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, participarán de la misa que celebrará Bergoglio.

Importancia

En su mensaje para las vísperas de Pentecostés, el obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga, recordó que Jesús resucitado llama a todos, pero de modo especial a los sacerdotes, «a la unidad, en la cual formamos el Cuerpo de Cristo, unidad hecha por la Eucaristía», y destacó -según reprodujo la agencia AICA- la importancia de la adoración perpetua o la adoración del Santísimo Sacramento, en la cual familias, jóvenes y las personas «se reencuentran con Dios, son sanados interiormente, recobran la salud del alma, las ganas de vivir, las fuerzas para ser felices y dar testimonio del Señor». Finalmente, el prelado llamó a pedir los dones del Espíritu Santo, y la intercesión de María, para que «ese ejemplo se propague».

La Catedral de La Plata también capturará hoy la atención, ya que allí el obispo Héctor Aguer dirigirá su mensaje en una celebración que promete ser masiva y a la que asistirán el gobernador Daniel Scioli y varios intendentes.

«Hay que recuperar la esperanza en las posibilidades reales de la Argentina a partir del patrimonio de esta tierra fecundísima, de una tradición espléndida y de los valores humanos y cristianos que nuestro pueblo sigue conservando. La Providencia de Dios nos ha favorecido con generosidad; a nosotros nos toca responder», aseguró el arzobispo de La Plata, en su reflexión semanal por televisión.

El prelado destacó en este sentido los valores «de la gente sencilla, de los que no figuran, pero que constituyen la trama de la Argentina real y que permiten que el país subsista a pesar de nuestras crónicas crisis».

Aguer precisó que tras la Revolución de Mayo «continuó una serie de problemas estructurales que se prolongan hasta hoy como, por ejemplo, la inestabilidad política, la corrupción frecuente, el desinterés de muchos por los problemas de la vida pública, los problemas económicos, la deuda, la famosa deuda externa que se contrajo muy pronto y fue arrastrándose a lo largo de decenios y decenios y todavía hoy plantea un grave problema. Los problemas sociales más graves quizá vinieron después».

Por último, el religioso trazó una comparación con el Primer Centenario de la Patria y dijo que una «suma de hechos ha llevado a una especie de desencanto a la sociedad argentina. Las crónicas del Primer Centenario, de 1910, refieren que había otro clima espiritual. Sin duda que en aquella época no faltaban defectos en nuestra sociedad y enormes injusticias, pero la Argentina se prometía un futuro de grandeza».

«Había una especie de exaltación en aquella fiesta -agregó-; en cambio, hoy día se nota un clima más bien depresivo, y en ese contexto los homenajes parecen más formales que reales»
, concluyó.

Por su parte, monseñor Marcelo Raúl Martorell, obispo de Puerto Iguazú, en su homilía de Pentecostés explicó que «la fuerza de la Iglesia actual, como lo fue para la primitiva Iglesia, está en dejarse guiar por el Espíritu Santo, sacando de Él la fuerza para dar testimonio de Cristo y difundir el Evangelio, no obstante las contradicciones y las persecuciones que pueda sufrir».

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