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Obras de Merlín en una buena velada benéfica
La velada estuvo casi íntegramente dedicada a obras de José Luis Merlín, guitarrista argentino radicado en España, en interpretaciones propias. Merlín, instrumentista de primer nivel (fue discípulo del gran Abel Carlevaro), poseedor de un sonido límpido, comenzó el concierto en soledad, con un bloque integrado por dos fragmentos de suites ("Milonga de los ríos", de la serie "Iguazú y "Ascensión", de la colección "A Ricardo Bertin"), más la "Suite del recuerdo", en sus seis movimientos. Más adelante, en el segundo segmento del concierto, se sumó la excelente flautista Alexandra Syniakova (Kiev), para brindar junto al compositor otra selección de piezas.
La obra de Merlín cautiva por su melodía siempre interesante, revestida de todos los ritmos que el compositor aborda; sin embargo esta característica no se vio complementada por una variedad armónica o formal (al menos en las piezas elegidas para este concierto) que justificara la inclusión de tantas páginas de su autoría, y más allá de algún que otro giro sorprendente el resultado fue más bien monótono.
Más variedad aportó lógicamente la actuación de Musica Quantica, en el cierre de la primera parte del concierto. El coro dirigido por Camilo Santostéfano brindó buenas versiones de "Oihu hai" de David Azurza, "Twelfth night" de Barber, "This I have done for my true love" de Holst, "El guayaboso", de Guido López Gavilán (donde tuvo un muy buen desempeño como director el joven Lucas Echaniz) y finalmente un arreglo de "Fuga y misterio" de Piazzolla, que se vio deslucido por dejar en evidencia la escasez de genuinas voces graves de este grupo.
En el final el coro, Syniakova y Merlín se unieron para un cierre muy apropiado: "Décimas del agua", con texto del cantautor uruguayo Jorge Drexler y música de Merlín, escrita para esta oportunidad y especialmente valiosa por su contenido simbólico.


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