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Oficialismo insiste en pelea por fondos con la Corte
• CONVERSACIONES EN OLIVOS.
• CUMBRE SECRETA EN CUARTO PISO.
• OTRAS TENSIONES.
Juan Carlos Maqueda, Gabriela Vázquez y Julián Álvarez
Ayer, la titular del Consejo de la Magistratura, la jueza Gabriela Vázquez, de buena llegada al Gobierno, volvió a exteriorizar su disconformidad con el esquema presupuestario de la Justicia, que otorga más recursos a la Corte a pesar de que el cuerpo colegiado afronta los sueldos de todo el Poder Judicial a excepción de los del máximo tribunal.. "Habría que reformar la ley de autarquía y que se distribuyera de acuerdo a sus gastos. La Corte tiene un superávit millonario y el Consejo tiene un déficit operativo; el año pasado tuvimos que pedir un crédito al Banco Nación para pagar el aguinaldo y este año podría volver a pasar", explicó ayer Vázquez en declaraciones radiales.
Ese panorama es funcional a los argumentos que se conocen en la Corte, donde explican que administrar el Consejo no es una cuestión de funcionarios, sino una tarea que presenta alta complejidad. El oficialismo reemplazó el año pasado a un administrador cercano a Lorenzetti por un integrante de Justicia Legítima. La semana pasada, Juan Carlos Maqueda recibió la información de ciertos retrasos en los pagos a la obra social del Poder Judicial.
En la Corte, esta perspectiva es entendible, sucede que antes de analizar cualquier tipo de reforma, el administrador de la Corte, Héctor Marchi, querría que el Gobierno y el Consejo saldaran sus deudas con la Corte. En el segundo caso esos pasivos fueron contraídos a partir de la gestión que la Corte hace de estructuras que eran de la Magistratura, pero que funcionaban de forma defectuosa.
En las reuniones habituales de Lorenzetti con Vázquez, el tema se trata con una mecánica invariable: Lorenzetti recuerda las deudas, Vázquez señala sus objeciones al régimen presupuestario. El justice dice que hay que respetar la ley actual y la camarista remata con que a su entender las leyes actuales son inconstitucionales y que es preciso cambiarlas. La cuestión luego no presenta mayores avances.
Es una táctica a tener en cuenta: el oficialismo emite señales que hablan de reformas arquitectónicas de la Corte y sus fondos y mientras el tribunal replica con fallos, otros asuntos mucho más sensibles que circulan por las vocalías quedan postergados. Es una ganancia mutua: Lorenzetti consolida su liderazgo en los tribunales y el Gobierno observa cómo el año transcurre sin movimientos inquietantes lo cual le da un panorama más abierto en la pelea por el poder. De paso queda en segundo plano el rasgo de que a la Corte actual le cuesta lograr mayoría.
En 2013, el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, se cansó de repetir su tesis de que las leyes de reforma judicial sólo tenían como pretexto generar un escenario en el cual la Corte no pagaría un gran costo político (especialmente tras anular la reforma) si confirmaba los artículos de desinversión de la ley de medios.
Estas estrategias generan escenarios más apacibles de los que se vislumbran en el plano declarativo. El pasado jueves por la mañana, en el mayor de los sigilos, el viceministro, Julián Álvarez, visitó a Lorenzetti. Este último le había avisado a Maqueda que la reunión la pidió el funcionario. A diferencia de otros encuentros motivados por urgencias concretas, el ambiente fue dominado por generalidades, comentarios más políticos que judiciales y la intención del Gobierno de bajar algunos decibeles en la retórica diaria que caracterizó la semana pasada. El tema presupuestario en la Corte sólo prefieren conversarlo con Vázquez. El martes previo a esa cumbre, Álvarez había compartido una tertulia matinal en Olivos convocado por Eduardo De Pedro. El encuentro del jueves generaba cierta expectativa en la vocalía de Lorenzetti porque hasta allí había llegado horas antes el pronóstico de que Álvarez podría dejar la cartera de Justicia para enfocarse en la campaña en el distrito de Lanús. Pero el viceministro, ya se conoce, continuará en el cargo, especialmente ahora que toda la línea intermedia del Ministerio de Justicia fue renovada por los avatares estivales.
La tensión de los días pasados se disparó en paralelo al hecho de que la Corte acababa de aceptar tratar una presentación de la provincia de Córdoba contra la ANSES. Se trata de un giro muy anunciado, basta con observar el accionar de otras provincias, pero que el oficialismo duro no deja de entender como una pieza más de la supuesta sinergia entre Juan Manuel de la Sota, Sergio Massa y la propia Corte.
A esa combinación se le encuentran en los conciliábulos del oficialismo, variados sentidos, uno de ellos sería la confrontación permanente que vive Eugenio Zaffaroni con Massa por el garantismo del primero y por el marketing electoral del segundo. Esa escalada tendrá un nuevo episodio hoy cuando Zaffaroni se presente en la Feria del Libro y tenga ocasión de replicar los dichos del líder del kirchnerismo disidente.
Más allá de esas tribulaciones, Zaffaroni y su entorno han abonado la noción en Balcarce 50 que el destino de la Corte es complicado a mediano plazo por las dificultades operativas ya registradas por todos los actores. Una concepción del destino dominada por la descripción más borgeana de la avaricia: lo que viene puede ser igual, pero nunca mejor.
A partir de esta imagen es que el kirchnerismo duro no renuncia a su expresión de deseo de ver a Lorenzetti convertido en candidato y lo incluye en sus cálculos electorales cerca de diversos challengers del abanico opositor. Ese panorama, por ahora, sólo tiene entidad en quienes lo dibujan.


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