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Oposición apoya, pero sin cheque en blanco
La Casa Rosada fue ayer acordonada. En las rejas del frente se colgaron mensajes a Cristina de Kirchner y ofrendas florales, mientras comenzaba la vigilia de ministros, legisladores y militantes.
Esa interpretación de la oposición sobre la debilidad política, que puede suponer para Cristina de Kirchner la muerte de su marido y el espacio que eso podría abrir, chocó a media tarde con una señal que fue inmediatamente interpretada en el Congreso como un límite del oficialismo: la decisión de velar a Néstor Kirchner en la Casa Rosada y no en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso. Los bloques lo tomaron casi como una declaración presidencial de guerra, habida cuenta de que allí se realizó la mayoría de los funerales de mandatarios.
La diplomacia partidaria, de todas formas, imperó en todas las decisiones que tomó la oposición. El radicalismo anunció que suspenderá todos los actos programados para el 30 de octubre, cuando tenían pensado recordar el aniversario del triunfo de Raúl Alfonsín y aprovechar para el lanzamiento de la precandidatura de su hijo Ricardo.
«La UCR acompaña a la señora presidente de la Nación y su familia en este momento de dolor», dijo Ernesto Sanz en un comunicado. Ricardo Alfonsín fue más allá y suspendió también su campaña junto a Miguel Bazze, presidente del comité bonaerense de la UCR. Y terminó con una formalidad imprescindible: «Puede contar con el radicalismo en estas horas difíciles».
Ricardo Gil Lavedra también le lanzó a Cristina de Kirchner una oferta similar: «Cuenta con todos para seguir con la tarea que le dio el pueblo», le dijo en medio de una tregua que sólo un fallecimiento como éste puede justificar.
Quizás fue Oscar Aguad, presidente del bloque radical, quien dejó traslucir la pelea que se viene: «Yo creo que se viene una nueva etapa y le pido a la Presidenta que tenga la fortaleza y la inteligencia necesaria para convocar a la unidad nacional», dijo ayer.
Hasta Carlos Menem, también impensado aliado de los Kirchner en el Senado en los últimos tiempos, por acción u omisión, se declaró a «completa disposición de la presidenta Cristina Kirchner», aunque terminó con una frase poco feliz: «Hay que ayudar a la mandataria para que continúe en sus funciones».
Desde el Senado, dos aliados del kirchnerismo, los fueguinos María Rosa Díaz y José Carlos Martínez, presentaron condolencias. Sus votos seguirán siendo clave para que Cristina de Kirchner no tenga más complicaciones en el Congreso.
El macrismo se sumará también a los planteos que hará la oposición la semana próxima, pero por ahora Mauricio Macri encabezó también la oferta: «Reitero mi acompañamiento institucional a la Presidenta en esta hora difícil en la que tenemos que estar unidos por el país». Lo siguió Paula Bertol: «Un hombre clave de la política argentina ha muerto, y la oposición debe aportar calma y madurez».
El primer ensayo de la paz condicionada que la oposición le ofrece al Gobierno se verá hoy y mañana en la Casa Rosada durante el velorio de Néstor Kirchner. La delegación radical estará integrada por Sanz, Gerardo Morales y Aguad, como mínimo, tal como se planteaba ayer en el comité nacional partidario. Ricardo Alfonsín aportará también y es una incógnita cómo será la participación de Julio Cobos.
Pero lo cierto que todos ellos reconocen que ahora cambiará el eje de la puja en el Parlamento. Y mucho menos cuando todas las acciones que tenía diseñadas la oposición sufrirán una demora de al menos dos semanas, mientras el país procesa la muerte de Kirchner. Quedarán así al límite del final del período ordinario de sesiones el 30 de noviembre y sin poder de fuego.


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