2 de noviembre 2009 - 00:00

Oposición se arriesga y repite estrategia contra ley electoral

Ricardo Alfonsín y Luciano Miguens, junto a la Mesa de Enlace, esperaron en Luján la caravana de productores que fue a orar a la Virgen. Allí también se cuestionó la reforma política.
Ricardo Alfonsín y Luciano Miguens, junto a la Mesa de Enlace, esperaron en Luján la caravana de productores que fue a orar a la Virgen. Allí también se cuestionó la reforma política.
La oposición lanzará desde hoy una estrategia conjunta para enfrentar al Gobierno en el debate de la reforma política y, al mismo tiempo, el decreto que estableció la universalización de las asignaciones familiares. Todos los bloques unificarán posiciones y no habrá más discursos de medias tintas sobre la nueva reforma electoral: la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el PJ dejarán de lado las mínimas coincidencias que tenían con el proyecto oficial para cuestionar los puntos más riesgosos del proyecto, como el nuevo sistema de financiación de campañas sin declaración de aportantes o el monopolio estatal para la administración de la publicidad de campaña en los medios audiovisuales. Esa estrategia es riesgosa para los opositores: siempre que la utilizaron, como en la estatización de Aerolíneas Argentinas, las AFJP o incluso la ley de medios, terminaron vencidos por el kirchnerismo.

Para los bloques de la oposición los peligros que conlleva el proyecto superan los beneficios de corregir el actual sistema electoral. Así que pondrán a la cabeza de los reclamos el ingreso universal a la niñez. Desde la semana pasada Elisa Carrió, el macrismo y el radicalismo negocian un proyecto común de reforma política que en su artículo primero establece un ingreso universal para todo niño de entre 0 y 18 años que resida en suelo argentino. Sin diferenciar entre trabajadores en negro o regulares, esa idea sigue el proyecto que Carrió sostiene desde hace 14 años.

Propósito

Se lo incorpora como primer artículo de un proyecto alternativo de reforma política porque la chaqueña, junto con la UCR, el PRO y el PJ disidente, quieren poner en debate que la primera condición para reformar el sistema político-electoral argentino es terminar con el clientelismo que alimentan los planes sociales aplicados hasta ahora.

Hacia abajo del proyecto, la oposición está de acuerdo en exigirle al Gobierno cambios como la implementación de boleta única, creación de una autoridad que administre los comicios y controle los fondos partidarios y se modifiquen los límites que establece el proyecto para otorgar y mantener la personería de los partidos más chicos.

Subsidio

El dictamen de minoría que prepara la oposición establece, además de la sanción del subsidio universal por ley en lugar de un DNU como el que firmó Cristina de Kirchner, la eliminación del capítulo que regula la distribución de los espacios de publicidad en los medios. Pero también avanza en contra de la limitación a publicar encuestas y sondeos desde 15 días antes de una elección.

El acuerdo ya está en marcha. De hecho, el fin de semana Federico Pinedo rompió cualquier posibilidad de consenso en el recinto: «El Gobierno puede hacer toda la publicidad que quiera, pero los demás no. Estuve en una reunión con empresarios y con el presidente del bloque de la UCR, que dijo que va a votar en contra de esta nueva ley».

El viernes pasado, en la reunión del Comité Federal de la UCR se ratificó esa posición: «Cuestiones tales como la reelección indefinida o la ley de lemas, que siguen -vergonzosamente- en vigencia en muchas provincias deben ser incluidas en un amplio debate. Merecen, además, nuestro más atento estudio el financiamiento de la política y los partidos políticos, el uso de la pauta oficial -tanto en campaña electoral como fuera de ella- y la puesta en marcha del sistema de boleta única. Sin el tratamiento de estos puntos, quedará a las claras que este proyecto, lejos de ser una reforma política es una adecuación electoral a la necesidad electoral del matrimonio presidencial», dijeron los radicales luego en un comunicado.

También el fin de semana en Luján, en el acto donde la Mesa de Enlace, junto a Felipe Solá, Pinedo, Francisco de Narváez, el macrista Christian Ribaudo y el rabino Sergio Bergman recibió a productores que habían peregrinado durante 12 días para orar ante la Virgen, Ricardo Alfonsín le puso un fin a las discusiones sobre la reforma política con los mismos argumentos: «Ninguna reforma política electoral es seria si en las provincias se permite la subsistencia del sistema de lemas y regímenes electorales que funcionan como la perinola. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en Santa Cruz».

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