22 de enero 2013 - 00:00

Osado discurso de Obama en la apertura de su segundo mandato

En compañía de Michelle, Barack Obama juró ayer en las escalinatas del Capitolio sobre dos biblias, una de Abraham Lincoln y otra de Martin Luther King. Le tomó juramento el juez John Roberts. Negros de todo el país volvieron a dar el presente en Washington, aunque en menor número que hace cuatro años.
En compañía de Michelle, Barack Obama juró ayer en las escalinatas del Capitolio sobre dos biblias, una de Abraham Lincoln y otra de Martin Luther King. Le tomó juramento el juez John Roberts. Negros de todo el país volvieron a dar el presente en Washington, aunque en menor número que hace cuatro años.
Washington - Ante una multitud reunida en el National Mall de Washington, Barack Obama dio ayer inicio a su segundo mandato con un enfático llamado a un país más inclusivo y unido que rechace los enfrentamientos partidistas y acepte una reforma migratoria, los derechos de los homosexuales y la lucha contra el cambio climático.

La ceremonia de toma de juramento en el Capitolio estuvo marcada por la tradicional pompa, pero fue de menor escala si se la compara con el histórico inicio de su presidencia en 2009, cuando Obama llegó al poder envuelto en un manto de esperanza y cambio como primer presidente negro de EE.UU.

Con tono moderado, el dirigente demócrata pidió el fin del estancamiento político generado por la reticencia de los republicanos a respaldar sus medidas. «No podemos confundir absolutismo con principios, o sustituir espectáculo por política, o tratar los insultos como un debate razonable. Tenemos que actuar, sabiendo que nuestro trabajo será imperfecto», subrayó Obama desde un atrio en el Capitolio, en Washington.

Multitud

El presidente estadounidense habló a una multitud de cerca de 700.000 personas, menos de la mitad del récord de 1,8 millón que había presenciado su llegada al cargo por primera vez hace cuatro años. Sin embargo, Obama llegó a su segundo discurso inaugural con pie firme, con los números de las encuestas en alza, con los republicanos a la defensiva y con una serie de logros durante su primer término, como la reforma del sistema sanitario estadounidense, el fin de la guerra en Irak y el asesinato de Osama bin Laden.

Pero las batallas en torno del presupuesto, el control de armas y la inmigración se están endureciendo, con la oposición lista para oponerse casi en todos los casos y Obama aún aparentemente con dificultades para lograr incorporarlos en un acuerdo.

El demócrata levantó su mano derecha y el jefe de la Corte Suprema, John Roberts, le tomó juramento por segunda vez en 24 horas. El dirigente demócrata había realizado una toma del mando formal el domingo en la Casa Blanca, dado que por requerimiento constitucional el presidente debe asumir el 20 de enero. Y en lugar de efectuar la inauguración completa el domingo, los principales eventos públicos se pospusieron para el lunes.

Obama juró ayer lealtad al país y a la Constitución sobre las biblias de sus modelos y guías espirituales: la que usó Abraham Lincoln, el «Gran Emancipador», en 1861, y la del asesinado activista negro Martin Luther King Jr. Dos actos de toma de posesión que marcaron otro hito en la vida política de Obama, un hawaiano afroamericano, hijo de padre negro proveniente de Kenia y madre blanca de Kansas.

Obama, de 51 años y con el cabello visiblemente más canoso que hace cuatro años, buscó tranquilizar a los estadounidenses y alentarlos a ayudarlo a ocuparse de los temas inconclusos.

Su amplio discurso tocó ítems tan variados como el cambio climático y las revueltas democráticas en Oriente Medio.

El mandatario, que obtuvo la reelección al ganarle al candidato republicano Mitt Romney luego de una encendida campaña, abrió su segundo período presidencial enfrentando muchos de los mismos problemas que lo acuciaron en su primer Gobierno, aunque más atenuados: la elevada tasa de desempleo, la creciente deuda pública y una profunda división partidaria.

La contracara es que hace cuatro años existía una enorme incertidumbre sobre el devenir de la crisis y ahora, con un crecimiento lánguido, la angustia es, en cualquier caso, menor.

Obama habló sobre temas raramente mencionados en discursos de asunción e hizo mención a una serie de causas a las que dará prioridad en su segundo mandato.

Sorprendió con una referencia relativamente larga al cambio climático, algo con lo que no logró lidiar en su primer mandato. «Vamos a responder a la amenaza del cambio climático, sabiendo que si fallamos estaremos traicionando a nuestros niños y a las futuras generaciones», dijo Obama. Respecto de los derechos de los homosexuales, insistió: «Nuestro camino no estará completo hasta que nuestros hermanos y hermanas homosexuales sean tratados igual que cualquier otra persona».

En tanto, en un gesto hacia la creciente población hispana que ayudó a que lograra la reelección en noviembre, Obama subrayó que hay una necesidad de «encontrar una mejor manera de dar la bienvenida a los inmigrantes que siguen viendo a Estados Unidos como una tierra de oportunidades».

Obama pidió también en su discurso inaugural que se haga foco en la prosperidad de la clase media en lugar de en el éxito de unos pocos. «La prosperidad de Estados Unidos debe reposar en los anchos hombros de la clase media», señaló. Aunque pocos creen que el suyo fue un discurso «para la eternidad», la gente le respondió con repetidas ovaciones y vítores de «¡Oba- ma!»,»¡Obama!».

Agencias EFE, Reuters, AFP, ANSA y DPA,y Ámbito Financiero

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