Luego de este estreno, volverá al cine para protagonizar una de las ficciones de "Historias salvajes", la nueva película de Damián Szifrón ("Los simuladores", "Tiempo de valientes") de la que participarán grandes figuras (Ricardo Darín, Darío Grandinetti y Leonardo Sbaraglia, entre otros). Y hacia fin de año, iniciará el rodaje de "Ciudadano ilustre" bajo las órdenes de Mariano Cohn y Gastón Duprat (directores de "El hombre de al lado").
Periodista: ¿En qué se diferencia este "Amadeus" del que dirigió Madanes en 1983?
Oscar Martínez: La puesta de Cecilio duraba tres horas cinco y tenía un intervalo de 15 minutos. Era una versión majestuosa, casi operística, que incluía varios figurantes en la escena de "La flauta mágica". Además tenía muchos cambios de decorado y eso ralentaba la acción. Ahora, el texto está más acotado y no hay tantos cambios escenográficos. Vamos a estar rondando las dos horas. No en vano pasaron 30 años, ya no resulta atractivo seguir un criterio tan realista.
P.: ¿Qué temas destacaría de la obra?
O.M.: Para mí el tema central no es la envidia, sino el bien y el mal, casi como en "Fausto". Salieri es un hombre tremendamente moral y religioso que hasta ha renunciado a la pasión amorosa para poner su talento musical al servicio de Dios y cuando aparece este muchacho tan procaz, irreverente y frívolo, capaz de escribir esa música celestial, a Salieri se le queman todos los papeles. No lo puede entender, le parece una burla de Dios. Ha conseguido fama, dinero y poder, pero daría todo eso por tener el genio de Mozart. Este es un tema muy interesante, sobre todo en una época como la actual, tan pragmática y materialista, en la que se sobrevalora por demás valores como la fama, el dinero, y el poder. El vínculo entre Salieri y Mozart es muy complejo y tiene una reminiscencia de la propia relación de Mozart con su padre.
P.: ¿Por qué sigue tan firme la leyenda de que Salieri envenenó a Mozart?
O.M.: De hecho él no lo mató. Pero tuvo el poder suficiente como para obstaculizarle la carrera en la corte y hasta de complicarle la vida dentro el círculo masónico al que ambos pertenecían. Salieri era el artista más poderoso de Viena, la capital mundial de la música. Era el compositor de la corte y tenía mucha influencia sobre José II de Austria. Como dice en la obra: "Cuando yo le hablo de música al emperador, nadie me contradice". Además, una ópera suya inauguró la Scala de Milán. Pero más allá de sus posibles maniobras contra su genial adversario, que terminó enterrado en una fosa común sin nombre, hay que tener en cuenta que Mozart llevaba una vida muy licenciosa y fue un pésimo administrador. El otro día me enteré que el cachet que cobró por "Las bodas de Fígaro" le hubiera permitido vivir durante un año, pero él se lo gastó esa misma noche en un gran banquete.
P.: ¿El público va a aprender algo más sobre Mozart?
O.M.: Hay gente que cuestiona la obra desde el punto de vista histórico, pero es una ficción como cualquier otra, con un material dramático muy atractivo. Y a eso se suma el halo histórico de este genio y la belleza y grandiosidad de su música. Uno sale de la obra con ganas de ir a un concierto o de ir a su casa a escuchar a Mozart. Pero "Amadeus" va más allá de Mozart, podría ser la historia de cualquier artista dotado. Al fin de cuentas el genio -sea uno creyente o no- es una expresión de lo sagrado y como tema resulta fascinante.
P.: Pasemos al cine. Szifrón anticipó que los personajes de "Historias salvajes" traspasan la débil frontera entre la civilización y la barbarie ¿Coincide con esa definición?
O.M.: Sí, son seis o siete historias con ese común denominador. En todas aparece algún rapto de locura. La que yo protagonizo es sobre un empresario casado y con un hijo adolescente. Un día, el chico se lleva el auto del padre y después viene a avisarle, algo alcoholizado, que atropelló a una mujer embarazada y la mató. Es una historia familiar que abarca varios temas entre ellos la corrupción del sistema judicial.
P.: ¿Qué pasó con el rodaje de "Ciudadano ilustre"?
O.M.: Se demoró por algunos cambios en la producción. Voy a empezar a filmar cuando termine la temporada teatral.
P.: Hace otro escritor como en "El nido vacío"...
O.M.: Este es un escritor muy célebre, radicado en Europa, que desde que ganó el Premio Nobel no puede escribir. Cuando lo invitan de un pueblito bonarense donde se crió, él duda un poco pero finalmente acepta. El resto tiene que ver con lo que le sucede durante su estadía.
P.: Cuando sus coterráneos leen lo que escribió se enojan mucho con él.
O.M.: Sí, muchas de las novelas de este escritor están inspiradas en gente de su pueblo. Es algo parecido a lo que le sucedió a Manuel Puig con la gente de General Villegas, muchos se ofendieron con lo que reveló en "Boquitas pintadas".
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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