El 29 de octubre de 2005, la Villa 1-11-14 fue escenario de un hecho violento en el que fueron asesinadas también cinco personas, entre ellas un bebé de siete meses. Por uno de los crímenes y por las lesiones de uno de los heridos, fue condenado a 18 años de prisión Alionzo Rutilio Ramos Mariños, un ciudadano peruano sindicado como uno de los líderes del narcotráfico en la Capital Federal, que estaba instalado hace años en la villa del Bajo Flores.
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