Si la rueda de ayer mereciera un lugar en la historia, no sería por el 0.65% que perdió el Merval (en lo peor cedía 1.95%) al cerrar en 20889.45 puntos, sino más probablemente por los $ 550.8 millones negociados en acciones, un máximo desde los $ 751 millones del 11 de enero último. En esto influyeron una acción del Merval tranzada en $ 38.7 millones (+1.71%, arrancaron pidiendo $ 40 millones), los $ 34.8 millones en AEN (+13.5%, casi luce más como una "opción" que una autentica acción), los $ 54.5 millones de Petrobras Brasil (-2.8%), los $ 44.6 millones en Tenaris (-3.98%), los $ 39.9 millones en YPF (+0.57%), los $ 36.7 millones en Siderar (+2.23%) y por sobre todo los $ 85.9 millones en Pampa Energía (-2.57%), responsables del 61% de todo lo operado, en una jornada que finalizó con 30 alzas, 4 papeles sin cambio y 48 bajas. Saliendo del día a día, la adopción de los blockchain por el mercado bursátil, además de reducir los costos en el orden del 30%, torna innecesarios los sistemas centrales de operación y custodia (ejemplo: ByMA y Caja de Valores), reemplazándolos de manera más eficiente, segura y transparente. Lo que es más, al romper estructuras monopólicas (susceptibles a la colusión y quiebres operativos por la centralización de las operaciones) modifica y reduce las necesidades regulatorias. Distintos participantes del mercado están respondiendo de distintas maneras a esta "amenaza" a su posición en el hábitat financiero. El NYSE, por ejemplo, comenzaría en unos meses a operar por "piso" los papeles listados en las otras doce bolsas yanquis con el "Pillar", saltando de 3.166 listadas a unas 8.600. El DTCC -el custodio central del mercado de valores norteamericano- decidió en cambio abrazar los blockchains e ir instrumentándolos de manera parcial para distinto instrumentos (derivados de crédito, swaps, etc.), pero mediante redes cerradas -que como vimos ayer, eventualmente terminarían siendo abiertas-. El secular estado de atraso tecnológico de nuestro mercado, nos deja ante dos alternativas. Un salto de cabeza a las nuevas tecnologías sin el costo de tener que pasar por tecnologías intermedias, o lo que decidieron autoridades y reguladores del sistema, la adecuación del mercado al "status quo" bursátil del mundo, avanzando paso a paso. Si bien este camino es el menos riesgoso para estos actores y tiene un serie de ventajas, a la larga su costo será mayor -eventualmente habrá que pasarse a blockchains- y solo promete que nuestro mercado seguirá estando más cerca de ser cola de ratón, que cabeza de león.
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