Antes o después del Mundial de fútbol, el debate que cruza a la central obrera y que reedita la clásica distinción interna entre halcones y palomas. El veto por tarifas o el FMI, los ejes sobre los que analizan la huelga.
Fe. Los triunviros y otros líderes de CGT con monseñor Lugones, de Pastoral Social
La CGT definió que un paro nacional será inevitable. Ayer desde los sectores dialoguistas admitían que la medida de fuerza es un hecho y la única discusión es la fecha: si antes del Mundial de fútbol, frente a un veto a la ley impulsada por la oposición para poner un freno a las tarifas, o bien después con las condiciones del FMI para la Argentina.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La novedad de esta semana es que la conflictividad dejó de ser patrimonio exclusivo de los espacios más levantiscos, identificados con Hugo Moyano y la Corriente Federal de Trabajadores del bancario Sergio Palazzo. En cambio, los "independientes", de buen diálogo con Cambiemos, e incluso entre los "gordos" de los grandes gremios de servicios reconocieron que es inexorable una huelga general. Los tiempos pasaron a ser la variable. Mientras la vertiente confrontativa empuja por llevar adelante el paro antes del Mundial, al calor del eventual veto, los "gordos" reivindican que esa bala de plata deberá preservarse para el momento de definiciones del FMI respecto de la legislación laboral. En particular marcaron como límites la rebaja en indemnizaciones y la creación de fondos de cese laboral, contempladas en las reformas enviadas al Congreso, y el seguimiento de la cláusula de revisión aplicada a las paritarias de este año. Una vez más los "independientes" aparecen como el fiel de la balanza entre ambos extremos, sin una posición definida entre unos y otros.
A esos sectores debe sumarse, sin embargo, el más gravitante a la hora de calibrar la efectividad de una huelga: los sindicatos del transporte. Se trata de un espacio gaseoso, sin posturas rígidas pero sin cuya intervención ninguna paralización de actividades tendría contundencia por su representatividad en los servicios de pasajeros. En ese núcleo, referenciado en la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), militan tanto los Camioneros como los maquinistas ferroviarios y los colectiveros de UTA. En estos dos últimos casos, se trata de gremios cruzados por la dependencia de los subsidios aunque en ambos admitieron que seguirán la decisión mayoritaria en la CGT.
Ayer la cúpula de la central abandonó sus diferencias para escenificar unidad durante un encuentro que mantuvo el triunvirato de Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña junto con otros dirigentes con la Comisión Episcopal de la Pastoral Social de la Iglesia Católica.
Dejá tu comentario