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Para Evo Morales, comer pollo no es de hombres
Evo Morales
La teorías que vinculan la sexualidad con los distintos tipos de carne no es monopolio de Morales. Cristina de Kirchner, unos meses atrás, recomendó comer carne de cerdo debido a sus propiedades afrodisíacas. «A lo mejor comer pollo nos hace volar también», señaló la mandataria al evocar unas supuestas propiedades adelgazantes de ese alimento.
En tanto, los más enojados con las declaraciones de Morales son los grupos de homosexuales, pero la industria avícola y la de alimentos procesados, la Coca-Cola y los productores de papas de Holanda tampoco tienen motivos para estar contentos.
Morales se despachó el martes a gusto contra todos esos productos al defender la alimentación tradicional y arremeter contra el capitalismo en su discurso de inauguración de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático.
«El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres», sostuvo Morales, quien aseguró que por eso él sólo come pollos «criollos», alimentados y criados naturalmente.
Esa afirmación «no tiene asidero científico alguno», subrayó ayer Marcelo J. Schang, presidente del Comité Científico del XXII Congreso Latinoamericano de Avicultura (2011).
Morales atribuyó, además, al consumo de pollos y otras carnes con hormonas el aumento prematuro del busto en las chicas. Profetizó que en 50 años y no cien como dice el refrán popular, todo el mundo será calvo por culpa de la desnaturalización de la alimentación, y aseguró que las papas holandesas concentran «veneno» en la cáscara, y la Coca-Cola sólo es buena para destapar inodoros.
Schang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina y especialista en nutrición avícola, recalcó que hay «una leyenda negra» acerca de cambios sexuales por consumo de pollos que se remonta a los años 50 del siglo XX y está muy arraigada popularmente, aunque no tiene fundamentos científicos.
Categórico
El especialista fue categórico: la industria avícola no utiliza hormonas para un crecimiento rápido de los pollos y sus productos son absolutamente salubres.
La aceleración del crecimiento de los pollos -ahora cuando nacen pesan 40 gramos y en 40 días logran alcanzar los 3.200, mientras antes de la industrialización se necesitaba un mínimo de 120 días para ganar un kilo de peso- es producto de la genética (ya no son las mismas razas que en el pasado, sino híbridos), la alimentación, la sanidad y el manejo, aseguró.
Las afirmaciones de Morales -quien curiosamente tiene un nombre con clara connotación femenina- tampoco han caído bien en la comunidad homosexual de su país y de otros países latinoamericanos.
«Nos parece fatal porque lo que está fomentando es, de alguna manera, una discriminación hacia la comunidad (homosexual), hacia las aves y hacia los productores de aves: no consumas pollo porque te vuelves homosexual», señaló ayer Efraín Soria, presidente de la fundación Equidad, que agrupa a homosexuales, bisexuales y transexuales (GLBT) de Ecuador.
Soria opinó que lo que dijo Morales «da una imagen de la ignorancia que tiene la gente en general» sobre la homosexualidad y señaló que si bien «es comprensible en estratos socioculturales bajos», en un presidente es «una falla garrafal».
Para Víctor Vidangos, de la comunidad homosexual, lésbica y transexual de la ciudad boliviana de Santa Cruz, el comentario de Morales acerca de las «desviaciones» sexuales por comer pollo «no tiene fundamento y es de muy mal gusto para las personas que expresan una diferente opción sexual».
«Un jefe de un Estado no puede ser tan ignorante, no puede ser tan homofóbico y buscar causas exógenas para explicar la homosexualidad, dijo Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH) de Chile.
El activista homosexual puertorriqueño Pedro Julio Serrano describió como «absurdas» las declaraciones de Morales, y el colombiano Daniel Verástegui opinó que hablar de relación entre los transgénicos y la homosexualidad es «una forma de discriminación simbólica», además de una «muestra de ignorancia».
Ante la repercusión de las palabras de Morales, el Gobierno boliviano se lamentó de que algunos medios hayan dado prioridad a «lo superficial» antes que a «lo importante» y que busquen «elementos con que afectar o dañar al presidente o al Gobierno».


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