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Para medir las resistencias, Moyano arma una cumbre del PJ
La programa para la semana próxima. Invitará a acto por 17 de octubre. Mudanzas, firmas y caja
Daniel Scioli, Hugo Moyano, Néstor Kirchner
Harto de esperar, según le confió a un grupo de colaboradores, el camionero hizo testeos individuales con varios alcaldes y decidió convocar para la semana próxima a una reunión del Consejo del PJ bonaerense, la primera desde que asumió en lugar de Alberto Balestrini.
A casi un mes de su proclamación, Moyano optó por un movimiento arriesgado: convocar a una cumbre partidaria para medir, in situ, el nivel de resistencia de los consejeros. Aplicará la más certera de las encuestas: pasar lista para certificar ausencias y presencias.
Se queja, el camionero, porque nadie le hace objeciones de frente, pero luego circulan rumores y versiones que expresan el malestar de sectores del PJ. «Que vengan y me lo digan en la cara -invita-. Lo hablamos y si podemos, lo arreglamos. Pero basta de hablarme por atrás».
Alardea de que tiene identificados a los dirigentes que más militan en su contra y los quiere desafiar a que, llegado el caso, expresen sus objeciones durante una reunión del partido. Prepara, como gesto de pacificación, una invitación para la cúpula del partido para que concurran al acto que la CGT organiza para el 15 de octubre en la cancha de River por el Día de la Lealtad.
En el escenario habrá 200 butacas, parte de las cuales ofrecerá a los principales jerarcas del peronismo bonaerense. Ese show lo cerrará Néstor Kirchner. A pesar de los chispazos entre Olivos y Daniel Scioli, Moyano tiene decidido invitar al gobernador.
El camionero detecta otro riesgo. Pulseó por el control del PJ con el argumento de darle dinámica. Una frase suya, citada en su momento por este diario, pasará a formar parte de la historiografía pejotista: «El que está enfermo es Alberto (Balestrini), no el partido».
Pero en casi 30 días de presidente interino, poco y nada logró. Por eso, decidió avanzar y convocará en estas horas a los consejeros para una reunión, la semana que viene, en La Plata.
El detalle del lugar no es menor. A Moyano le atribuyen querer mudar la sede del PJ bonaerense del actual tercer piso del edifico de calle 54, casi avenida 7, a 100 metros de la gobernación bonaerense, a oficinas en la Capital Federal.
El diputado y canillita Omar Plaini, armador de la Corriente Sindical -que en la próxima cita del PJ asumirá como consejero por la Rama Gremial, en el lugar de Moyano, que pasará a ocupar la presidencia- niega que se haya, por ahora, evaluado trasladar la sede.
Sin embargo, se consultó si había espacio disponible en el edificio de la calle Matheu, donde funciona el PJ nacional pero al que Kirchner rehúsa ir. Invocan un argumento: históricamente, las reuniones del partido se hicieron en Capital. El último destino fue Avenida de Mayo al 800, al lado del Café Tortoni.
Aparecen otros dos ítems ásperos. Apenas llegó, Moyano ubicó a Plaini como un pseudoapoderado que el día de su jura armó junto a Jorge Landau y Ulises «Coco» Giménez -esa tarde faltó el tercer apoderado, Federico Scarabino- el acto de asunción. «Si Balestrini puso su apoderado, Hugo también tiene derecho», argumentan cerca del camionero.
El manejo de la lapicera y la firma es fundamental en la instancia de confección de las listas. Se entiende, por eso, la inquietud de Moyano.
El otro capítulo ardiente es metálico. En una confesión de su desconocimiento de los pliegos del PJ bonaerense, Moyano preguntó quién era el tesorero del partido, encargado de avalar los gastos y de administrar los fondos que recibe por aportes de legisladores -5% de la dieta-, del gobernador y los giros del Estado.
«¿Y ése quién es?», se inquietó cuando le avisaron que el tesorero era el senador Patricio García. Su comentario sugiere no que no lo conozca -se presume que sí-, sino que no tiene vínculos con ese dirigente que junto al ministro Julián Domínguez controla parte de la Cuarta Sección.
García es, además, un antiguo miembro de la corporación del Senado y tiene enlaces sólidos con la anterior conducción del PJ que encabezó José María Díaz Bancalari. La pretensión, todavía no confesada, de Moyano de poner a un hombre de su confianza como tesorero puede desatar otra batalla antológica en el partido.


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