6 de enero 2015 - 00:00

Peligroso: huelga policial deja sin defensa a N. York

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, no sólo sufre desaires en público de la Policía, sino que enfrenta ahora la inacción de los oficiales en sus tareas para mantener seguras las calles de la ciudad.
El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, no sólo sufre desaires en público de la Policía, sino que enfrenta ahora la inacción de los oficiales en sus tareas para mantener seguras las calles de la ciudad.
 Nueva York - La Policía de Nueva York, enfrentada al alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, redujo a más de la mitad la cantidad de arrestos y casi en un 90% la penalización de infracciones como parte de una protesta sin precedentes en Estados Unidos por la que consideran una retórica antipolicial del político demócrata.

De acuerdo con el diario The New York Times, por segunda semana consecutiva, los oficiales de la Policía de Nueva York recortaron fuertemente sus labores en las calles de la ciudad, realizando menos de la mitad de los arrestos y casi un 90% menos de boletas por infracciones que en el mismo período del año pasado.

En la semana que finalizó el domingo último, hicieron 2.401 arrestos en toda Nueva York, en comparación con 5.448 en la misma semana de hace un año, un descenso del 56%.

Para las infracciones, la cifra casi llega a cero, según el periódico que cita datos del Departamento de Policía
. Se emitieron 347 citaciones frente a 4.077 en el período anterior. Las boletas por infracciones de tránsito cayeron más de un 90%.

La drástica reducción de las tareas de los agentes se inició como medida de protesta contra el alcalde De Blasio -una situación llamativa en una ciudad que posee el cuerpo policial más grande de Estados Unidos y que durante años de jactó del funcionamiento de la fuerza por lograr descensos en los índices de criminalidad-, tras el asesinato a sangre fría de dos oficiales en Brooklyn, ocurrido el 20 de diciembre, en venganza por los casos de gatillo fácil contra ciudadanos negros.

La resentida relación de los agentes con el alcalde ha incluido también manifestaciones públicas de desaire, principalmente con decenas de policías dándole la espalda a De Blasio en varios actos y discursos vinculados al crimen de los dos oficiales.

El último de estos sucesos fue el domingo en el multitudinario funeral de Wenjian Liu, el segundo de dos policías asesinados el mes pasado en la emboscada, pese a la petición del comisionado de Policía, Bill Bratton, de que se abstuvieran de realizar un gesto que se transformó en el símbolo del desprecio de la fuerza hacia el alcalde.

Los agentes responsabilizan al dirigente demócrata de contribuir a un clima antipolicial cuando dijo que había "sangre en demasiadas manos", en referencia a los casos de gatillo fácil, como el de Eric Garner, que desencadenaron manifestaciones en contra de la discriminación racial, las mayores de los últimos 50 años.

Pese al evidente rechazo de los oficiales a la figura de De Blasio, los sindicatos policiales insistieron ayer en que los abruptos descensos en las labores de calle no constituyen una acción organizada. No obstante, desde hace tres semanas los mismos gremios vienen instando a los agentes a poner su propia seguridad en primer lugar, lo que en los hechos significa un llamado a reducir sus actividades.

"La gente está hablando", dijo Edward D. Mullins, presidente de la Asociación de Benevolencia de Sargentos, quien justificó en el "boca a boca" la decisión de suspender tareas.

Además de representar una nueva prueba de autoridad para De Blasio, la huelga policial encubierta es un nuevo reto para el comisionado Bratton, quien ha tratado de tender un puente sobre una brecha cada vez mayor entre sus oficiales de rango y el alcalde, afirmó The New York Times, que agregó que "con funcionarios usando su propia discreción para ignorar en gran medida los delitos de bajo nivel, el departamento volvió a ser una fuerza reactiva, algo que Bratton ha pasado toda una vida tratando de cambiar".

Agencia Reuters y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario