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Peor momento para los rumores sobre Castro
Estos días, la virulencia de las versiones, que en la isla se transmiten extraoficialmente por «radio bemba» (de boca en boca y equivalen a nuestra «radio pasillo»), vienen abonadas por varios datos contundentes: la más reciente foto tomada a Fidel data del 18 de noviembre pasado, su último video fue filmado hace siete meses, redactó su última nota para Granma el 10 de diciembre y conmemoró el 50° aniversario de la Revolución este 1ro. de año, con un escueto saludo por escrito de apenas 16 palabras. A esto se le agrega la metida de pata desde Venezuela del «sobrino» Hugo Chávez, quien primero se lamentó por la ausencia del líder cubano, de sus discursos y de su prolífera pluma, para después este fin de semana tratar de enmendar la plana con un «recibí una carta de Fidel redactada hace 10 días». Sólo contribuyó a hacer más creíbles los trascendidos.
Mientras tanto, lo que no cambia es la pregunta del millón: sin Fidel y eventualmente sin Raúl, ¿cómo será la sucesión de los Castro en el gobierno? En calma, por ahora. Con la enfermedad del comandante y una transferencia «temporaria» del poder a Raúl, los cubanos se pudieron acostumbrar, de manera gradual y ordenada, a la idea de un castrismo sin Fidel. «Esto le permitió a Raúl consolidar su control del Gobierno», dice desde Washington Tomas Bilbao, del Cuba Study Group. También a introducir cambios de estilo en lo gerencial (práctico, Raúl no agobia con discursos interminables y sabe delegar en otros miembros de la cúpula los viajes al exterior o la crítica a los EE.UU.).
Pero, por sobre todo, el actual jefe del Consejo de Estado de Cuba viene entretejiendo su sucesión. «Raúl Castro es consciente de su vejez y de que no hay aún un sucesor», continúa Bilbao. «Busca fortalecer el único partido en Cuba, el Comunista, para asegurar que de allí salga la continuidad del régimen; por eso es que convocó a un congreso general para fines de 2009», señala. El PCC (Partido Comunista de Cuba) no se reúne desde 1997: antes lo hacia cada cinco años.
Sucesión
La Constitución cubana prevé que en la línea de sucesión inmediata esté el primer vicepresidente, José Ramón Machado Ventura. Sin embargo, por su avanzada edad (nació en 1930) y por su escaso apoyo popular, no sería un buen sucesor. ¿Posibilidades de una transición desordenada pos Castro? Bilbao da la respuesta: «Ambos Castro han demostrado que no temen utilizar el aparato represivo para intimidar y reprimir cualquier disidencia, y por eso es poco probable que surja un ambiente de desorden político o social en Cuba».
En la isla, mientras tanto, junto con las versiones del ocaso de Fidel circulan por «radio bemba», las que dicen que dos de los ministros jóvenes de Raúl -el canciller Felipe Pérez Roque y el secretario del Consejo de Ministros Carlos Lage- podrían ser, quizás, los eventuales continuadores del Gobierno de los hermanos Castro. Algunos otros señalan que el «delfín» podría ser el historiador Eusebio Leal, el popular encargado de reconstruir La Habana Vieja, con conexiones en el exterior y enorme aceptación dentro de la isla.
Otras versiones, de tono mucho más precavido y temeroso, dicen que en Cuba ya existen candidatos populares surgidos del anticastrismo, pero que si sus nombres se dan a conocer en voz alta, el régimen los quitará abruptamente de la carrera política.


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