"En los próximos dos años estaremos concentrados en recuperar la solidez financiera de Petrobras" y "en un horizonte total de cinco años nuestra propuesta es que la empresa ya haya sido saneada, con estándares de gestión y ética incuestionables", informó su nuevo presidente, Pedro Parente, en un comunicado.
El plan estratégico quinquenal incluye un recorte de sus gastos operacionales del 11% y proyecta mantener "un ritmo intenso de asociaciones y desinversiones", que en los próximos dos años deberán aportar u$s19.500 millones.
Las inversiones propias de la firma que supo ser sinónimo de futuro en Brasil antes de quedar enredada en graves denuncias de corrupción, se concentrarán en un 82% en el sector de exploración y producción.
El plan es el primero bajo la gestión de Parente, que llegó al cargo en junio, de la mano del nuevo jefe de Estado, Michel Temer, durante el proceso de destitución de Dilma Rousseff por el Congreso.
El anuncio se hace bajo una amenaza de huelga de operarios de la empresa contra el plan de congelamiento de salarios.
Petrobras afronta al mismo tiempo las consecuencias del escándalo de los sobornos pagados por grandes constructoras a políticos y ejecutivos para obtener licitaciones de la petrolera -que le costó más de u$s2.000 millones en sus balances- y de la caída del precio del barril de u$s100 a mediados de 2014 a menos de u$s45 en la actualidad.
La compañía cerró 2015 con pérdidas récord de u$s9.600 millones. En el segundo trimestre de este año reportó ganancias de u$s106 millones, rompiendo una racha de tres trimestres en rojo.
| Agencia AFP |


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