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PJ: sin acuerdo para definir nueva cúpula
Alberto Balestrini, Hugo Moyano, Raúl Othacehé, Alberto Pérez, Baldomero Álvarez
Desde que, el 30 de noviembre, fue electo -sin rivales- como sucesor de José María Díaz Bancalari, el matancero quiere armar una mesa de conducción que transmita una idea de renovación y equilibrio pero, sobre todo, lo refleje como inequívoco jefe partidario.
Todavía no lo logró. No pudo reunir al Consejo en diciembre pasado luego de asumir, el 15 de aquel mes, en la histórica casa de Juan Perón en Gaspar Campos. Lo postergó para febrero, pero tampoco llegó. Un tema personal lo absorbió en las últimas semanas.
Para los próximos días se esperan movimientos. Es probable que se concrete, al fin, la cumbre del PJ que viene demorada. Los rodeos para acordar la cúpula lo convierte, por la fuerza, en un émulo de Kirchner: como el patagónico, preside el PJ sin reunir al Consejo. Aquel porque, dice, no quiere hacerlo. Este porque, admite, no puede. La espera podría concluir la semana próxima. Se habla de una convocatoria a los consejeros para el lunes o martes próximo, en La Plata, para poner en funciones a las nuevas autoridades.
Días atrás, de hecho, comenzaron los trabajos para acondicionar el cuarto y quinto piso del edificio de la calle 54 donde, pretende Balestrini, funcionará el PJ durante su mandato. De todos modos, continuarán activas las oficinas de Avenida de Mayo al lado del café Tortoni.
Ese tema aparece, en el medio de las imprecisiones, como un motivo periférico de conflicto. Para los alcaldes, acostumbrados a concurrir a Olivos o la Casa Rosada, les resulta más cómodo seguir con las reuniones partidarias en Avenida de Mayo.
Al punto que hubo una propuesta para comprar un edificio en Capital ya que el local vecino al Tortoni es alquilado. Balestrini expuso su argumento: el PJ bonaerense debe tener sede en la provincia y, en particular, en la capital provincial. Es decir, La Plata.
Pero la discusión de fondo es de nombres y repartos. El matancero quiere lejos de la cúpula al dúo Bancalari y Hugo Curto, que venían manejando el PJ, y por eso eligió como su segundo a Hugo Moyano. Este diario lo anticipó en su edición del 22 de diciembre.
Sillón en discusión
El jefe de la CGT será el vice de Balestrini, pero está en discusión el otro sillón más preciado: la secretaría general. Según el reparto clásico, por ser el presidente de la Tercera, allí debería ir un referente de la Primera, La Plata o el interior.
Pero Baldomero «Cacho» Álvarez quiere renovar en ese sillón que, de todos modos, parece destinado a Raúl Othacehé. O podría, llegado el caso, ser ocupado por Alberto Pérez, el jefe de Gabinete de Daniel Scioli que, de no ser así, recalaría en la vicepresidencia segunda.
Parece ombliguismo y quizá lo sea, pero está fresco, para los memoriosos -y Balestrini lo es- el antecedente de 2004, cuando el reparto de los consejeros de la Tercera lo dejó afuera y la discusión por la secretaría general entre «Cacho» y Julio Alak desató un temporal.
Por aquellos tironeos, Balestrini y Alak se plegaron a la asonada de Felipe Solá, incentivada por Florencio Randazzo, para romper con Eduardo Duhalde. El tercer alcalde de peso fue Othacehé. Fue el detonante de la ruptura del lomense con Kirchner.
Cinco años después, Solá está aliado a Duhalde, Balestrini busca venganza, Alak es experto en aviación y Othacehé, que suma puntos en el podio de Olivos, se perfila como secretario general del PJ.


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